OPERACIÓN REDIMENSIONAMIENTO / OJO ADVENTISTA.
La mayoria de los articulos de "Estatologico" estan siendo transferidos a dos nuevas secciones de Ojo Adventista: OPINIONES del MUNDO y NUEVO ORDEN MUNDIAL.

lunes, 20 de octubre de 2008

"La situación todavía puede deteriorarse en forma drástica". Robert Solow, Nobel de Economía de 1988

ENTREVISTA ROBERT SOLOW. El premio Nobel de Economía de 1988, que vivió la Gran Depresión, explica las claves para entender la crisis financiera.


–La Gran Depresión ahora se menciona en todas partes como una posibilidad...

–No creo mucho en las analogías con la crisis de 1929 o el crac de 1987. Esos ejemplos ahora no sirven como referencia. La economía ha cambiado.

–De acuerdo. Entonces 'qué está pasando ahora?

–El impacto sobre la economía real de la congelación de los mercados de crédito ha sido bastante suave hasta la fecha. Pero cada persona inteligente que yo conozco está preocupada. Teme que el futuro inmediato sea como algunos episodios del pasado que se creían olvidados. Si la contracción del crédito sigue en las próximas semanas o meses habrá una presión bajista mucho más intensa sobre la producción y empleo. Esto significa que la situación puede deteriorarse de forma drástica. Existe una alta probabilidad de que el resultado final sea verdaderamente malo.

–'Qué opina sobre el culebrón que ha rodeado la aprobación del plan Paulson en el Congreso?

–Personalmente, cuando me enteré del voto en la Cámara el lunes, tuve la sensación de que los pacientes habían tomado el mando del manicomio... Por mucho rechazo que puedas sentir por el rescate de la gente malvada de Wall Street , el único camino prudente es tragarse la indignación y hacer lo necesario para que los mercados de crédito vuelvan a arrancar. De otra manera, esto podría acabar muy mal, no sólo para los banqueros sino para todo el mundo. Con todo, algunas de las alternativas que se han barajado no tienen sentido. La iniciativa de aumentar el seguro de depósitos, como promovieron los republicanos en el Senado, no genera más liquidez.

–El sistema está jadeando, asfixiado por falta de liquidez. De modo que la estrategia de los senadores consistía simplemente en ofrecer un cebo a los congresistas que habían votado en contra. La gente de la calle tanto en EE. UU. como en el mundo tiene la sensación de que esta crisis tendrá consecuencias graves...

–La clave es que el papel fundamental del sistema económico consiste en financiar la actividad empresarial. Compañías grandes y pequeñas que necesitan capital operativo para constituir inventarios, pagar trabajadores, etcétera, necesitan créditos a corto y créditos a largo plazo para financiar las inversiones. Las firmas grandes pueden financiarse a sí mismas mediante beneficios no distribuidos.

Pero incluso ellas necesitan vender bonos o acciones o pedir créditos para financiar el 30 o el 40% de sus inversiones. Es decir que simplemente para que se mantengan las rutinas empresariales normales, el sistema requiere un flujo regular de créditos, tanto en el mercado de pagarés como en el de bonos a muy corto plazo. Lo que ha ocurrido es que estos flujos normales de crédito se han paralizado porque las entidades financieras tienen grandes cantidades de activos cuyo valor a largo plazo no pueden ni calcular y cuyo valor inmediato es casi cero, por la incertidumbre.

Hoy sabemos que entremezclados en esos activos también hay los llamados residuos tóxicos, los títulos de dudoso cobro. Se entiende cómo. en estas condiciones, nadie está dispuesto a facilitar créditos a ninguna institución.

–'Cuál es la consecuencia de este cuello de botella?

–Día tras día, semana tras semana, se están secando las flujos rutinarios de liquidez necesarios para mantener operativas a las empresas –hasta el pago de salarios–. Paulson y Bernanke buscan cualquier forma para que el río crediticio vuelva a fluir. Al final, su decisión ha sido quitar esos activos de sus balances, para que los bancos pudieran volver a su negocio diario, prestar dinero a empresas o lo que sea. El mensaje es claro: el Gobierno Federal es el único agente económico en estos momentos que tiene los bolsillos suficientemente profundos para comprar y que cuenta con la capacidad de mantener a flote los bancos durante un periodo largo.

Por lo menos, hasta que la economía vuelva a recuperarse. Esa es la historia.

–'Será suficiente?

–No sé si será suficiente, pero ayudará, eso está clarísimo. Dicen que es muy costoso. Pero en estos casos necesitas una cantidad de dinero muy grande, porque una gran parte de esta parálisis es de origen psicológico. A menudo cuando estás metido en agujero negro, la primera reacción es no hacer nada, te vas corriendo, te quedas en en un rincón y te tapas los ojos. Esa incertidumbre es el problema. Nadie es James Bond en esta clase de situación límite.

Es incluso recomendable inyectar más dinero de lo que se considera necesario, si sirve para contrarrestar esa incertidumbre.

–Usted ha conocido la experiencia de la Gran Depresión y el paradigma keynesiano de la posguerra. 'Estamos en otro punto de inflexión parecido?

–Espero que sí. El único paralelismo que sí haría con la Depresión de los años 30 es que cuando terminó la euforia bursátil de los años 20, la gente se dio cuenta de que el sistema no se corrige solo.

Durante esos periodos benignos suele difundirse la idea de que lo mejor es dejar la economía en paz.

Pero la experiencia de la Gran Depresión convenció a la mayor parte de la gente de que no es muy recomendable que la economía capitalista en momentos determinados se aleje de su camino y que, si es necesario, hace falta una política pública para que vuelva a la senda de la prosperidad. Los gobernantes y los ciudadanos ahora saben que el mercado libre puede descarrilar y que en estos casos hay que reconducirlo.

–'Obama puede hacer ese cambio?

–Es lo que espero y lo que quiero. Creo que la gente entiende que la ingeniería financiera que se ha desarrollado gracias al boom de la informática ha creado una montaña de activos financieros que no tiene nada que ver con la producción. Hay entre 60 y 70 billones de dólares de crédit default swaps (CDS). Pero si la riqueza de EE. UU. suma 15 billones de dólares, el stock de capital total puede alcanzar unos 40 billones. Así que los CDS tienen un valor un 50% superior que el total del capital físico de la economía estadounidense. Esta es la lección que tiene que aprender Obama. Confío en que lo haga.

Fuente: iEco / Clarin.com

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domingo, 19 de octubre de 2008

China: ola de quiebras, suicidios y cambio de planes por la crisis

COMO VIVE EL GIGANTE ASIATICO EL "TSUNAMI" FINANCIERO
Golpeados en el área exportaciones, buscan compensar esas pérdidas con el mercado interno.


Martes en Beijing. Un prominente jerarca del gobierno chino invita a comer y describe en detalle las formas en que el tsunami financiero ha golpeado a su país.

Empresas exportadoras han quebrado, relata, y algunos empresarios, fundidos de un día al otro, se han suicidado. El funcionario rompe con semejante elocuencia prejuicios que tiene más este enviado que el entrevistado.

Los chinos, como los restantes gobiernos emergentes del mundo incluido el argentino, han sosteniendo retóricamente que este terremoto tiene limitada influencia doméstica. No es así, se sabe, pero uno no espera tal sinceridad por parte de un mandamás de esta sociedad tan verticalizada.

El primer encuentro del enviado de Clarín con un líder del buró político de China para intentar determinar cómo ha influido aquí la derrota financiera de Occidente, es con Yunshan Liu, jefe del Departamento de Información y Propaganda del Comité Central del PCCH. Recibe en sus oficinas en un edificio de mármoles brillantes, portales lujosos y un séquito delicado atento a que no falle un mínimo detalle. "Debemos reconocer que las exportaciones son importantes y una recesión va a golpear a nuestra economía", dice suavemente. "Pero tenemos un mercado interno gigantesco para compensar eso y además es limitada la internacionalización de China en las finanzas globales".

Para Yunshan Liu, el crecimiento de la economía se ha mantenido en el 10% anual, la inflación se ha atenuado, y el PIB per cápita subió; y enfrente hay una cosecha récord de niveles históricos.

Será su subalterno, el ministro Wang Chen, de la oficina de Información del Consejo del Estado, quien en la cena pasará en limpio con conmovedora franqueza cómo se ha transformado el escenario.

"Será grande el impacto. China está observando el fenómeno y hemos hecho modificaciones en la estrategia de desarrollo", comenta. Para su gobierno es exagerada la comparación usual con la crisis del 29, pero sí sostiene que "entendemos que EE.UU. está al borde de la recesión. Además, la crisis ha tenido consecuencias destructivas en Europa. Somos el segundo país en comercio exterior pero ahora muchos productos no los podemos exportar".


'Cómo golpea eso en la cadena productiva?
Empresas pequeñas y medianas del Oriente y el Occidente están en bancarrota. Y han habido casos extremos de suicidios de empresarios. Pero así también hemos tenido muchas menos quiebras que en Occidente.

Wang Chen describe que en su país "habrá pérdidas en nuestros activos y debido a la quiebra de algunos bancos. Hemos comprado bonos de EE.UU. con bajo interés pero también con bajo riesgo.

Pero la Bolsa de China ha caído 60% en lo que va del año. Hace doce meses la Bolsa estaba en su punto de alza histórico con 6.600 puntos. Hoy está a menos de 2000 puntos. Esto significa que si usted tenía diez mil dólares entonces le quedan hoy 4.000".


'Cómo se refleja en el consumo?
Cayó la venta de autos y viviendas. No es que la gente no quiera comprar, sólo que retiene su dinero. Hay que recuperar la confianza de los consumidores. Los chinos tienen un dilema. Han impulsado medidas que permiten la venta o alquiler a empresas y corporaciones del derecho al uso de la tierra para impulsar su vasto espacio campesino de 800 millones de personas. Pero enfrentan una contradicción del régimen de "reforma y apertura" iniciado por Deng Xiao Ping hace 30 años, que ha generado una doble velocidad en los ingresos entre la costa más rica y el interior empobrecido con ingresos tres veces menores que el resto. Y hoy se necesita estimular ese mercado interno para que equilibre las pérdidas. Al mejor estilo de Keynes y Galbraith se plantean que el Estado recupere la inyección de inversiones que la coyuntura ahora les regatea. "Impulsar el mercado interno aumentando los sueldos es un dilema: no debemos permitir que aumente la inflación", resume Wang Chen.

"Por eso hemos decidido la puesta en marcha de obras paralizadas. La construcción de trenes de alta velocidad y autopistas. También inversiones en centros agrícolas". China, como Occidente, está atrapada en sus diferencias sociales internas. "Hay un gran desequilibrio entre ciudad y campo. La costa crece pero cae en el centro y se desploma en el oeste.

Por eso hay discordia, quejas por la distribución no muy racional de los bienes", había dicho antes Yunshan Liu. El plan de Deng implicó desatar las fuerzas productivas internas en un "mercado abierto socialista". "Permitimos que un sector se enriquezca más que el resto", explica Wang Chen. En cierto punto se buscaría la prosperidad común. "Ese punto ya ha llegado", sentencia.

Fuente: iEco / Clarin.com
Autor:
Marcelo Cantelmi

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jueves, 16 de octubre de 2008

Gordon lo ha hecho bien. Por Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008

¿Ha salvado Gordon Brown, el primer ministro británico, al sistema financiero mundial? De acuerdo, la pregunta es prematura, porque seguimos sin saber la forma exacta que adoptarán los rescates financieros planeados en Europa o, ya puestos, en Estados Unidos, y mucho menos si de verdad van a funcionar. Lo que sí sabemos, sin embargo, es que Brown y Alistair Darling, ministro de Hacienda, han definido el carácter de la iniciativa de rescate mundial, y que otros países ricos intentan ponerse a su nivel.

Es un giro inesperado de los acontecimientos. Al fin y al cabo, el Gobierno británico es un socio menor en lo que a asuntos económicos mundiales se refiere. Es verdad que Londres es uno de los grandes centros financieros del mundo, pero la economía británica es mucho más pequeña que la de Estados Unidos, y el Banco de Inglaterra no tiene ni mucho menos una influencia parecida a la de la Reserva Federal o a la del Banco Central Europeo. Por eso uno no se espera ver al Reino Unido ejerciendo de líder.

Pero el Gobierno de Brown se ha mostrado dispuesto a pensar con lucidez respecto a la crisis financiera, y a actuar con rapidez una vez que ha llegado a una conclusión. Y esta combinación de lucidez y decisión no la ha igualado ningún otro Gobierno occidental, y mucho menos el de EE UU.

¿Cuál es la naturaleza de la crisis? Los detalles pueden ser enloquecedoramente complejos, pero los elementos fundamentales son bastante simples. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha causado grandes pérdidas a cualquiera que comprase activos hipotecarios; estas pérdidas han dejado a muchas instituciones financieras demasiado endeudadas y con demasiado poco capital para proporcionar el crédito que la economía necesita; las instituciones financieras en apuros han intentado pagar sus deudas y aumentar su capital vendiendo activos, pero esto ha hundido el precio de dichos activos, con lo cual su capital se ha visto todavía más reducido.

¿Qué puede hacerse para controlar la crisis? El ayudar a los propietarios de viviendas, aunque es deseable, no puede impedir las grandes pérdidas derivadas de los préstamos impagados y, en cualquier caso, tardará en hacer efecto demasiado como para servir de algo en el pánico actual. Por lo tanto, lo natural es afrontar el problema de la falta de capital financiero haciendo que el Estado proporcione a las instituciones financieras más capital a cambio de una parte de su propiedad, una solución adoptada en muchas crisis financieras anteriores.

Esta especie de nacionalización parcial temporal, que a menudo se denomina "inyección de capital social", es la solución a la crisis propugnada por muchos economistas, y algunas fuentes confirmaban a The Times que también era la solución preferida en privado por Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal.

Pero al anunciar su plan de ayuda financiera de 500.000 millones de euros, Henry Paulson, secretario del Tesoro estadounidense, rechazaba este camino evidente alegando que "eso es lo que se hace en caso de quiebra". Por el contrario, se mostraba partidario de la compra pública de activos hipotecarios tóxicos, basándose en la teoría de que... La verdad es que no ha quedado claro cuál era su teoría.

Por contra, el Gobierno británico ha ido directamente a la raíz del problema, y ha actuado con asombrosa velocidad para solucionarlo. El miércoles, miembros del Gobierno de Brown anunciaban un plan para efectuar grandes inyecciones de capital social en los bancos británicos, respaldadas por garantías de deuda bancaria que deberían poner de nuevo en marcha el préstamo interbancario, una parte crucial del mecanismo financiero. Y la primera gran asignación de fondos se produjo ayer: cinco días después de que se anunciara el plan.

En una cumbre europea especial celebrada el domingo, las principales economías de la Europa continental se declaraban de hecho dispuestas a seguir el ejemplo británico, inyectando cientos de miles de millones de euros en los bancos y garantizando al mismo tiempo sus deudas. Y fíjense que Paulson -tras haber malgastado supuestamente varias semanas muy valiosas- también ha dado marcha atrás y ahora pretende comprar acciones bancarias en lugar de activos hipotecarios tóxicos (aunque todavía parece moverse con dolorosa lentitud).

Como ya he dicho, todavía no sabemos si esas medidas funcionarán. Pero en última instancia, la política se mueve por fin guiada por una visión clara de qué debe hacerse. Lo cual plantea la pregunta de por qué esa visión clara ha tenido que proceder de Londres y no de Washington.

Es difícil evitar la sensación de que la respuesta inicial de Paulson estaba distorsionada por la ideología. Recuerden que trabaja para un Gobierno cuya filosofía puede resumirse en que "lo privado es bueno, lo público, malo", algo que debe de haberle puesto difícil lo de afrontar la necesidad de que el Estado asuma la propiedad parcial del sector financiero.

Me pregunto también en qué medida la femaficación [la FEMA es la Agencia Federal de Gestión de Emergencias] de la Administración pública con el presidente Bush puede haber contribuido a la torpeza de Paulson. En todo el ejecutivo, los profesionales expertos han sido destituidos; quizá no quede en el Tesoro nadie con la estatura y la trayectoria necesarias para decirle a Paulson que lo que hacía no tenía sentido.

Por suerte para la economía mundial, lo que están haciendo Gordon Brown y sus ministros sí tiene sentido. Y quizá nos hayan mostrado el camino para superar esta crisis.

Fuente: El País.com © New York Times Service, 2008.
Autor: Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008.

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martes, 14 de octubre de 2008

Nace el primer 'bebé medicamento' conseguido en España

Javier fue seleccionado para salvar a su hermano, que padece una enfermedad genética grave.

El nacimiento de Javier, que vino al mundo el pasado domingo en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, ha supuesto todo un regalo para su hermano Andrés, de seis años, que padece una anemia muy grave causada por una dolencia genética, la beta-talasemia.

La sangre del cordón umbilical del recién nacido servirá para realizar el trasplante de células progenitoras que necesita el hermano mayor para vivir más allá de los 35 años. Por primera vez en España, ha llegado a buen fin la selección genética de un embrión para salvar a su hermano, lo que muchos conocen como un bebé medicamento.

“Javier ha nacido sano y, gracias a él, nuestro hijo Andrés, que está deseando conocerlo porque sabe que le ayudará, se podrá curar y volverá a ser un niño normal”, afirmaron ayer emocionados Soledad Puertas y Andrés Mariscal, los padres de los pequeños, de Algeciras (Cádiz).

En España ha habido algún caso anterior de bebé concebido para salvar a su hermano (en el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona) pero, aunque nacido en España, la parte principal de la terapia fue desarrollada en el extranjero. La técnica, en el caso de esta familia de Cádiz, se llevó a cabo completamente en el hospital sevillano y, además, como una prestación de la sanidad pública.

Autorizado desde 2006

La aprobación en 2006 de la Ley de Reproducción Humana Asistida despejó el camino a esta nueva opción terapéutica, fuertemente criticada por los colectivos más conservadores por considerar que se están destruyendo embriones.

“A pesar de que el objetivo de salvar una vida sea loable, no se puede permitir que el fin justifique cualquier medio, en este caso, el sacrificio de otras vidas, aunque sea en estado embrionario”, denunció ayer la Fundación Vida, detractora también de la investigación con células madre para curar enfermedades como la diabetes o el alzhéimer.

Un proceso de 15 meses

Soledad y Andrés iniciaron el proceso hace 15 meses. La Comisión Nacional de Reproducción Asistida, dependiente del Ministerio de Sanidad, estudió su caso y autorizó su puesta en marcha –ya hay ocho parejas más en España que han obtenido un informe favorable del Gobierno–.

El primer paso consistió en aplicar el diagnóstico genético preimplantacional, una técnica que, desde 2005, sólo oferta la sanidad pública andaluza y que permite que el bebé nazca libre de enfermedades hereditarias.

Aparte de Javier, en Andalucía han nacido ocho niños sanos gracias a esta técnica, que analiza preembriones obtenidos por fecundación in vitro antes de ser transferidos al útero de la madre. Esto posibilita seleccionar los que están libres de la carga genética asociada a las enfermedades.

El trasplante, en dos meses

Generalmente, de cada 16 embriones que se obtienen de la pareja por fecundación in vitro, únicamente tres están libres de la enfermedad y, además, son compatibles con el hermano. Los padres de Andrés y Javier, que pesó al nacer 3,4 kilos, se sometieron a dos ciclos reproductivos, uno en diciembre y otro en febrero. El primero no tuvo éxito y, finalmente, el embarazo se produjo en el ciclo de febrero.

“El banco de Málaga [donde permanecerá almacenada la sangre hasta que se practique el trasplante] nos confirmó que el cordón era estupendo para la operación e idéntico al perfil de histocompatibilidad (HLA) del hermano enfermo”, afirmó Guillermo Antiñolo, director de la Unidad de Genética y Reproducción Humana Asistida del Virgen del Rocío, referente español en esta nueva opción terapéutica. En resumen: Andrés no sólo tiene ahora un donante sino que tiene, además, el mejor donante. Además de un nuevo hermano, por supuesto.

El trasplante de células madre del cordón umbilical se realizará en un plazo aproximado de dos meses. “Esto evitará que el pequeño [Andrés] viva atado a un hospital, a continuas transfusiones sanguíneas”, aseguró el jefe del Servicio de Hematología, Álvaro Urbano. El nivel de éxito, según los especialistas, se sitúa en torno a un 70% y un 90%.

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La beta-talasemia

Además de ser el primer procedimiento realizado íntegramente en España, se trata del segundo caso en todo el mundo en el que se combina el diagnóstico genético preimplantacional y un perfil genético idéntico con el del hermano enfermo para curar la beta-talasemia, según informó ayer la consejera andaluza de Salud, María Jesús Montero, durante la rueda de prensa de presentación de este avance terapéutico.

Este tipo de anemia se debe a una enfermedad congénita grave y hereditaria caracterizada por la imposibilidad de fabricar hemoglobina, lo que obliga a la realización de transfusiones sanguíneas interminables. Esta necesidad genera, a su vez, grandes depósitos de hierro en el corazón y otros órganos.

La mayoría de los pacientes mueren por problemas cardíacos que se suelen producir en la adolescencia o a principios de la década de los veinte. Según los médicos, la esperanza de vida de estas personas es inferior a los 35 años. La de Andrés, ahora, es infinita. Y todo gracias al pequeño Javier, que, de momento, es un dormilón.

Fuente: Público.es
Autores: OLIVIA CARBALLAR/ANTONIO GONZÁLEZ - Sevilla/Madrid - 14/10/2008
Infografía: Público.es

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domingo, 12 de octubre de 2008

Ingenieros japoneses presentan "Repliee R-1", la primera niña robot


Con la apariencia de una niña de 5 años, fue pensada para ayudar y acompañar a personas mayores y discapacitados motores. En los foros de Internet, ya hay polémica por su imagen. Un equipo de ingenieros japoneses de la Universidad de Osaka presentó públicamente el primer robot con la apariencia de una nena de cinco años. Se trata de Repliee R-1 (algo así como "replicante R-1", en castellano).

La androide, como en verdad se denominan los robots que en apariencia replican a los seres humanos, es un prototipo basado en el modelo de una nena japonesa. Fue fabricado con el objeto de acompañar a las personas mayores de edad y a los discapacitados con deficiencias motoras.

Para que la apariencia del androide fuera lo más parecido a una nena de esa edad, los diseñadores nipones elegieron un tipo de silicona que por su color, textura y flexibilidad es, a la vista, muy parecida a la piel humana.

Repliee R-1 tiene nueve sensores de fibra óptica distribuidos en la cabeza (cinco en los ojos, uno en la boca y tres en el cuello). Los motores que admiten que se mueva están incrustados debajo de la piel de silicona.

Los sensores del tacto utilizados en Repliee R-1 son sensores de fuerza táctil. El mecanismo se parece al del tacto humano porque los sensores son capaces de detectar fuerza táctil y correlativamente generar movimientos en la androide y la deformación de la piel (porque se arruga).

El video de Repliee R-1, motivó entre los cibernautas opiniones polémicas en torno a la "la horrorocidad" o no, de la imagen de una pequeña nena de silicona que mueve los ojos, la boca y habla.



"La apariencia del robot es esencialmente una de sus funciones; no obstante, el efecto de la apariencia debe ser evaluado independientemente", explican sus desarrolladores, los japoneses Takashi Minato, Michihiro Shimada, Hiroshi Ishiguro, graduados de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Osaka, y Shoji Itakura, graduado de la Escuela de Letras de la Universidad de Kyoto.

"En el futuro, vamos a desarrollar un robót con la misma cantidad de posibilidades de movimiento que un ser humano, con sensores táctiles, sensores ópticos y auditivos cubriendo todo el cuerpo", prometen los cuatro investigadores japoneses en el informe: "Desarrollo de de un androide robót para el estudio de la interacción entre seres humanos y robots".

  • Pueden entrar directamente al Intelligent Robotics Laboratory dirigido por Prof. Hiroshi Ishiguro, haga clic aquí. Tato
Fuente: Clarin.com
Fotografía: Intelligent Robotics Laboratory

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Se viene la gran recesión

En el calendario económico de este año se agolpan las fechas históricas. Los titulares ya no dan más de sí para reflejar la dimensión de la crisis financiera. Hace menos de un mes, el Gobierno de EE UU se vio obligado a anunciar la mayor intervención económica que se recuerda, tras la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers y el colapso de la mayor aseguradora del país, AIG. Lo ocurrido en la semana que ahora acaba tampoco se queda corto: los bancos centrales concertaron un recorte de tipos de interés en las economías avanzadas; el Reino Unido, Alemania y España lanzaron multimillonarias iniciativas de apoyo al sector; las Bolsas vivieron sus días más negros en años. Y cristalizó el temor a una depresión mundial.

El último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) da carta de naturaleza a la posibilidad de un retroceso generalizado, un pronóstico en el límite de lo inverosímil si se tiene en cuenta que el PIB mundial aumentó los dos últimos años un 5%, el ritmo más elevado en tres décadas. "La crisis es muy seria, estamos al borde de una recesión global", sintetizó el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, en Washington. Tan sorprendente como el pronóstico es la velocidad a la que ha empeorado. Ni los organismos internacionales, ni los Gobiernos, ni los más pesimistas vaticinaron un desastre económico de esta magnitud cuando estalló la crisis de las hipotecas basura hace algo más de un año. Y muchos aún mantenían este verano que el estrangulamiento del mercado de crédito se dejaría notar en la economía real, pero tendría un efecto limitado. El propio Strauss-Kahn vaticinó el 17 de septiembre que "se empezaba a ver el final de la crisis financiera", una afirmación que venía a ser el corolario de otras similares en las que expertos de medio mundo daban por hecho que lo peor había pasado, justo cuando empezaba la etapa más virulenta de la crisis.

"Todos hemos infravalorado las consecuencias. Las raíces de la crisis son mucho más profundas de lo esperado", asumió esta semana Strauss-Kahn. El mea culpa se extiende. Y la perplejidad. "No sabemos qué bancos seguirán existiendo mañana. No sabemos qué impacto tendrá la crisis de crédito en la economía real. Sólo sabemos que será muy negativo", admite el último análisis de Citigroup. "Sabíamos que iba a ser un año duro, pero no esperábamos la peor crisis desde 1930", agregan desde el banco.

La referencia a los años treinta, un tiempo de paro y miseria, no es trivial. El principio de aquella década y tras la II Guerra Mundial se tienen como las últimas depresiones mundiales, aunque las cifras son difícilmente comparables. Algunos datos ponen sobre la pista: tras el desplome de esta semana, la Bolsa de Nueva York acumula una caída este año del 35%, una pérdida sólo comparable a la de 1931. En el caso de la bolsa española ha cerrado la peor semana de su historia. Entonces, como ahora, los mercados financieros fueron los catalizadores de la crisis. Porque lo que se desprende del último informe del FMI es nítido: los países avanzados, los que más han recurrido a la innovación financiera para hacer más fácil el endeudamiento y garantizar altas rentabilidades a los inversores, serán los que encajen el golpe más duro.

El Fondo da la vuelta al pronóstico que realizó en julio -vaticinó una mejora de las expectativas para las economías occidentales, con la sonora excepción de España- y realiza una drástica revisión a la baja -el horizonte para España es aún más oscuro-. Según esta nueva estimación, la economía de EE UU se estancará, con grandes probabilidades de que el PIB retroceda dos trimestres consecutivos [definición técnica de recesión] entre la segunda mitad de este año y la primera de 2009. A la zona euro, en lo que vendría a confirmar la elevada exposición a activos tóxicos de varios bancos del Viejo Continente, le augura un desempeño similar.

En síntesis, el FMI cree que las economías avanzadas apenas crecerán un 0,5% en 2009, el avance más débil en 27 años. En Europa, el retroceso es especialmente significativo en los países que han alimentado su expansión de la última década a partir de la revalorización sin freno de su sector inmobiliario: Irlanda, el Reino Unido y España entrarán en recesión el próximo año (Irlanda ya lo está), según el pronóstico del Fondo. Un vaticinio que también extiende a Italia, cuya economía lleva años sin despegar. Alemania y Francia, las locomotoras europeas, apenas tendrán empuje.

"La demanda en estos países se está debilitando muy rápido y la confianza en los mercados financieros tardará en recuperarse", corrobora el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard. La fortaleza del consumo y la rentabilidad de las empresas no financieras eran los baluartes de las grandes economías. Pero eso también está cambiando con las crecientes dificultades para lograr préstamos asequibles.

En EE UU, el crédito al consumo cayó en agosto (en septiembre, la cifra sólo pudo empeorar) por primera vez en 10 años. Y la Reserva Federal, en otra iniciativa muy alejada de la ortodoxia reciente, decidió ampliar su papel en la concesión de liquidez a las empresas. La desconfianza de los bancos, con sus reservas de capital al mínimo, es tan alta, que ha situado los tipos a los que aceptaban pagarés de las firmas comerciales en niveles imposibles. En muchos casos, las empresas se han visto obligadas a suscribir préstamos diarios (se revisa día a día la línea de crédito) para poder pagar nóminas y recibos de los proveedores. La Fed comprará desde ahora pagarés a tres meses a un tipo inferior al del mercado con el objetivo de apuntalar la tesorería de empresas saneadas y rentables pero que estaban al borde del colapso por la sequía del crédito.

En un escenario tan lúgubre, el FMI señala algún síntoma positivo. Cree que la caída del sector inmobiliario de EE UU (la construcción residencial ya está en sus cifras más bajas en 40 años) puede tocar suelo en los próximos meses. Y si los precios de la vivienda se recuperan, eso permitiría que también lo hicieran los títulos de deudas basados en hipotecas. Es un alivio que los precios de las materias primas, sobre todo del petróleo, reflejen el frenazo en la demanda. Con el barril cerca de los 80 dólares -el nivel más bajo en un año-, las presiones inflacionistas se relajan. Y la tormenta perfecta (altos precios, bajo crecimiento) amaina.

Pero el principal y ya casi exclusivo sostén del crecimiento económico global sigue siendo el buen comportamiento de los países emergentes. Sólo su fortaleza permitirá que se cumpla el pronóstico del FMI para 2009 (un avance en el PIB mundial del 3%). Y sólo los primeros síntomas de que empiezan a trastabillarse con la crisis avala los temores a una recesión global.

Todas las grandes economías emergentes aflojarán el paso en 2009, según el pronóstico del FMI, pero aún lograrían tasas de crecimiento muy respetables: China volvería a superar el 9%, India rondará el 7%, Rusia bordea el 5,5% y Brasil llegaría al 3,5%. La contracción de las exportaciones a los países avanzados y la caída de los precios de las materias primas explican el freno. Pero la incógnita está en si la crisis en los mercados financieros, que ya se ha contagiado a ambos lados del Atlántico, también desbordará a las economías emergentes. Y lo que ha ocurrido este último mes con las monedas de varios países es, cuando menos, preocupante.

"Los violentos episodios de ventas en las divisas de varias economías emergentes marcan el inicio de una etapa que durará meses", vaticina un informe de Morgan Stanley. En tres meses, el real brasileño ha perdido el 30% de su valor; el zloty polaco, un 22%, y la rupia india, un 10%. En México, el peso llegó a caer un 14% en tres días frente al dólar. Presiones similares afrontan Indonesia, Filipinas o la República Checa.

La depreciación de la moneda fue uno de los síntomas más evidentes de las crisis financieras que afectaron a las economías asiáticas y latinoamericanas en los noventa. En los últimos años, la creciente implantación de multinacionales en países emergentes y los altos tipos de interés que mantienen muchos de ellos en comparación con Europa o Estados Unidos han atraído un gran flujo de capitales y han revalorizado tanto las divisas como los mercados bursátiles. Ahora, con la imperiosa necesidad de liquidez en los países avanzados, los inversores occidentales deshacen sus posiciones en monedas de países emergentes para lograr dólares y repatriar capitales.

Allan Conway, analista de mercados emergentes de Schroders, señala en otro informe las ventajas que tienen ahora estos países respecto a otras crisis: "Sus presupuestos son más estables; su balanza comercial, más favorable, y sus reservas, mucho más altas". Países como Brasil, México, Indonesia o Rusia han empezado ya a echar mano del amplio colchón que les proporcionan esas reservas para intentar sostener su moneda. La depreciación induce a más inflación (las importaciones son más caras), y con la demanda de los países avanzados en retroceso, el resultado positivo en las exportaciones (más competitivas) es ahora insignificante. Los responsables de varios gobiernos no ocultan su indignación por tener que lidiar con las consecuencias de un problema derivado de la mala regulación financiera en las economías avanzadas, ahora que muchos habían hecho progresos reales en reducir la pobreza.

Y aunque los países emergentes tienen ahora una mayor fortaleza económica y están mejor preparados, los expertos ya dan por enterrada la teoría del decoupling (término inglés acuñado para referirse a que estas economías podían mantener crecimientos altos en situaciones de debilidad en EE UU y Europa). Y crisis anteriores evidencian que si las presiones sobre las divisas se prolongan, el uso de reservas para comprar dólares y mantener el valor de la moneda acaba siendo inútil.

La duración de la crisis financiera vuelve a ser la clave. El FMI apunta a una posible recuperación a finales de 2009; una presunción que parte de que las medidas adoptadas por los Gobiernos occidentales ante la crisis tengan éxito y la confianza empiece a volver a los mercados. En caso contrario, advierte el Fondo, el escuálido avance del 0,5% previsto para las economías avanzadas en 2009 pecará de optimista. Y las posibilidades de contagio a los mercados emergentes a través de la depreciación de las divisas se multiplicarían. Un escenario en el que hablar de la primera recesión mundial en décadas dejaría de ser un atrevimiento.

La exigencia de iniciativas públicas más amplias, ambiciosas y coordinadas aumenta tras cada fracaso de las medidas puntuales, que se infravaloraron hasta que las puntas de las raíces del sistema se pudrieron. El nulo efecto en las Bolsas del recorte concertado de los tipos de interés en medio mundo evidenció que la política monetaria tiene cada vez menos capacidad de arrastre en un entorno en el que los bancos siguen sin fiarse de que se les devolverá el dinero prestado. "Todo el mundo está pendiente del libor", explica Alan Young, analista de Standard&Poor's. Y el libor, tipo de referencia igual que el Euríbor del mercado interbancario, sigue muy alto, delatando que la desconfianza sigue ahí.

El temor a la descapitalización e incluso a la quiebra está fundado, como ya han demostrado los casos de Fortis (Bélgica), Northern Rock (Reino Unido), Bear Stearns y Lehman Brothers (EE UU) o Hyppo (Alemania). Según el FMI, que estima en 1,03 billones de euros las pérdidas sólo por títulos relacionados con las hipotecas basura, la banca ya ha asumido 600.000 millones en devaluación de activos en este año. Y sólo ha sido capaz de captar 430.000 millones de capital.

La solución que ensayan ahora los Gobiernos, inyectar dinero público a cambio de la nacionalización parcial o total de los bancos con más problemas, habría sido tachada de herética hace poco por los responsables públicos que las ponen en marcha. Eso también da una idea de la gravedad de la crisis. Hasta Henry Paulson, secretario del Tesoro de EE UU, ha reconocido que dará tanta importancia a esta vía como a la compra directa de activos tóxicos con fondos públicos, que era la idea inicial de su plan de rescate, valorado en 700.000 millones.

La amenaza de la recesión está haciendo más por impulsar mecanismos globales de supervisión de los mercados que años de contactos diplomáticos. Y las múltiples reuniones de estos días en Washington también reflejan el mayor protagonismo de los emergentes. "Se dan todos los incentivos para que ahora haya una cooperación real", afirmó Jaime Caruana, alto cargo del FMI. O, como ha expresado de forma más gráfica el economista jefe de Unicredit, Marco Annunziata: "Los Gobiernos están contra la pared, ya no hay donde esconderse". -

Fuente: ElPaís.com / Titulo original: "Que viene la gran recesión".
Autor: ALEJANDRO BOLAÑOS 12/10/2008

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sábado, 11 de octubre de 2008

EL MUNDO AL REVÉS. Los impuestos de los pobres van a salvar los bancos de los ricos

El diario argentino CRITICA hoy ha salido circulación su portada al revés. Obviamente su director Jorge Lanata uno de los mas creativos editores y periodistas de habla hispana ha utilizado este recurso para mostrar cuan al revés de la realidad es esta gran crisis y en especial la forma de salir de ella. Reitero lo mismo de una anterior entrada sobre el 'tono rioplatense' de Lanata, pero es un excelente articulo donde cualquier adaptación a un castellano mas neutro seria imperdonable. Tato

La crisis se profundiza y ningún salvataje alcanza. Para muchos, ésta es la mayor transferencia de recursos de la historia: los impuestos de los pobres salvan a los bancos de los ricos. La quiebra mundial no tiene culpables: no hay ni habrá ejecutivos presos. Haría falta diez veces menos dinero para terminar con el hambre en el planeta.

“Bush le entregó al lobo las llaves del gallinero”
Michael Moore

“Más grave que asaltar un banco es fundarlo.”
Bertolt Brecht, en La ópera de los tres centavos.

“Yo creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes.”
Thomas Jefferson, presidente de los Estados Unidos.

“Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20% se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300% no se detiene ante ningún crimen.”
Karl Marx.

“Yo tengo dos enemigos: el ejército sureño en el frente y los banqueros en la retaguardia. De los dos, el de la retaguardia es mi gran enemigo. (…) Las corporaciones han sido entronizadas, sobrevendrá una era de corrupción a altos niveles. El poder del dinero en el país se esforzará por prolongar su reinado trabajando en perjuicio del pueblo hasta que la riqueza sea concentrada en las manos de unos pocos y la república será destruida.”
Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos.

“Amigos, vayamos al grano. El mayor robo en la historia de este país se está llevando a cabo mientras usted lee esto.”
Michael Moore.

No es casual que los primeros banqueros de la historia, en el siglo XVII antes de Cristo, hayan sido los sacerdotes: el dinero es una cuestión de fe. La aparición de la moneda metálica trajo también a los cambistas, y fueron los griegos quienes comenzaron a hacer préstamos con cobro de intereses. Los romanos lo llamaron “mutuum”, nombre que saltó las barreras del tiempo y hoy se mantiene: mutuo. El interés romano promedio era 6% al año, 12 para los “préstamos marítimos” y 3% para las iglesias. El primer banco, en 1407, tiene en su insignia a un santo en batalla contra un dragón: el Ufficio di San Giorgio in Genoa.

Ahora Inglaterra nacionalizó la banca y Estados Unidos aplicará parcialmente una respuesta similar. ¿Déjà vu socialista? ¿Marxismo súbito? Exactamente al revés: apoyar a Wall Street es –como sintetizó Michael Moore en su página web– darle las llaves del gallinero al lobo. Lo curioso del asunto es que Bush se atragantó con 700.000 millones y “el mercado” pide más. Las bolsas siguen en caída libre. La codicia que alimentó las hipotecas subprime e infló la burbuja se mantiene ahora, cuando reparten los botes salvavidas: queremos un bote por banquero. Sólo un bote, no. Lo queremos con radio y minibar. La Argentina guarda en el punto una triste memoria que fue confundida hasta la vergüenza ajena por Cris (Presidente Cristina F. de Kirchner) cuando, en plena Madre Patria, aseguró: “La Argentina no necesita Plan B”. Cris cree que el mundo, que como todo el mundo sabe es un pañuelo, puede mantener los mocos de un solo lado.

Aquí un día los bancos robaron a las abuelitas y luego Escasany y tantos otros se golpearon el pecho y finalmente recibieron dinero del Estado para compensar a las abuelitas con su propia plata. Esto es: les robaron sus ahorros para devolverles sus impuestos. Los bancos son como los tinteros involcables; a ese punto representan una metáfora del sistema. No pueden caerse. Pueden desmoronarse las fábricas textiles, las automotrices, las empresas constructoras o de servicios, los comedores, la Pirámide de Keops, pero no los bancos. Si caen los bancos se derrumba la fe.

¿Qué pasaría si mañana, por ejemplo, todos los ahorristas del Banco de Galicia acudieran a pedir su dinero? No podrían retirarlo. Es lógico –dicen los economistas–, ningún banco tiene el total de sus depósitos, es dinero con el que “trabajan”. Lo que depositamos en el banco es pura psicología: confianza. Entregamos ahorro (trabajo) a cambio de un valor abstracto: confianza en el señor Escasany a quien, afortunadamente, no conocemos. Las crisis financieras son, entonces, como los terremotos: los gobiernos y los medios las tratan como crisis naturales, malas jugadas del Destino, errores de la Naturaleza, tragedias en las que nunca, nunca, hay culpables.

PRIMEROS MOVIMIENTOS SÍSMICOS INADVERTIDOS. A comienzos de los ochenta la Madre Patria (Estados Unidos, claro) comenzó su etapa Gordon Gekko, aquel personaje de Wall Street interpretado por Michael Douglas: el país comenzó a vivir a crédito para sostener una situación económica artificial; las empresas se endeudaron por encima de sus posibilidades, el Estado hizo lo mismo y gastó en nuevas guerras y los ciudadanos siguieron la misma conducta. Entre 2002 y 2005 los republicanos tuvieron como objetivo combatir la recesión y lo hicieron estimulando el crédito: la Reserva Federal mantuvo la “tasa de interés de referencia” debajo del 2% y los bancos saltaron a conseguir el mayor número de clientes posibles. Lo importante era entregar un crédito, ya verían cómo cobrarlo. Estas hipotecas de segunda categoría fueron bautizadas subprime. Los bancos minoristas vendieron sus carteras de hipotecas a los bancos de inversión (las “securitizaron” o “estructuraron”) que las transformaron en bonos; algunos con bajo interés (los paquetes de hipotecas “confiables” y otros con alta tasa (las hipotecas de desocupados, etc.). Como sucede en las mejores verdulerías del ramo, los paquetes no era homogéneos: a veces las subprime estaban mezcladas con sub-subprime, pero aplicando una vieja regla de Wall Street, “en el montón colaban” y las calificadoras (Standard & Poor’s, Moody’s, Fitch) entregaban las cucardas de AAA a esos bonos. Cuando algo es AAA, como las pilas, nadie pregunta nada. El negocio ya era increíblemente redituable: uno tenía un buen racimo de pobres endeudados de Nueva Orleans comprando su pequeña casita que nunca podrían pagar pero todos con el sello AAA en la frente, y los bancos de inversión (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Lehman Brothers o Bear Sterns) ganaban, por ejemplo en 2006, 130.000 millones de dólares en el negocio de los bonos. En el caso de las inversiones que no resultaban tan redituables se las “apalancaba” (leverage). Atención, niños: uno tiene un business que le dejará 3%, si invierte 100 pesos ganará 3 en un año. Pero uno, queridos niños, puede “apalancarse” (cualquier cosa con tal de no laburar) o sea pedir 900 pesos prestados. Entonces invierte 1.000 y, al final del año, gana 30 pesos (el 3% de 1.000). Después devuelve los 900 que pidió prestados y en un año uno termina ganando 30 cuando arrancó con 100, o sea ha ganado el 30%. Encantador, aunque riesgoso, porque el apalancamiento multiplica las ganancias pero también las pérdidas: Bear Sterns, antes de quebrar en marzo, debía 35 veces lo que tenía, y las otras empresas entre 20 y 22 veces. El “manual del especulador financiero” afirma que lo ideal es mantenerse entre las 12 y 15 veces, no más.

Las hipotecas se tomaban a tasa de interés variable y en junio de 2004 la Fed empezó a subir las tasas para “enfriar” la economía que antes había calentado. Entonces comenzaron a crecer las deudas y la morosidad. Los que compraron las hipotecas les reclamaron a los bancos que no pudieron responder porque sus clientes no pagaban las cuotas.

Finalmente, nadie tuvo la culpa de nada.

“La dinámica de las burbujas de mercado no es delito –le dijo Claudio Loser, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, a Crítica de la Argentina–. Nadie habla de delito cuando las cosas van bien, sólo cuando se vuelven en contra, lo cual es muy cómodo. Por cierto hay acciones judiciales en contra de aquellos que hicieron operaciones hipotecarias de mala fe, los corredores que colocaban hipotecas sin preocuparse de los ingresos de los deudores.”

–“Los controles del Estado no intervinieron porque “casi” todo era legal –dice Hernán Iglesias Illa, autor de Golden Boys, vivir en los mercados, un retrato de jóvenes brokers argentinos que triunfaron en Wall Street–. Digo “casi” todo porque hay casos de vendedores de hipotecas que mintieron sobre la capacidad de pago de los que compraban. Y en los 90 el gobierno de Clinton, queriendo fomentar los préstamos, relajó las reglas para las hipotecas de Fannie y Freddie.”

“Las tasas eran bajísimas –recuerda Iglesias Illa–. Los bancos te prestaban el 100% del valor de la casa sin presentar ningún papel.”

–¿Cómo puede ser que los bancos tenían noticias de esta crisis desde 2007 y los miembros del Tesoro no hayan tomado ninguna medida hasta 2008 con la caída de Bear Sterns? –se pregunta ante este diario un ex banquero de Nueva York.

Un artículo de The Observer del 18 de marzo de 2007 da cuenta del desinfle del boom inmobiliario: “Uno de cada ocho propietarios de los Estados Unidos no ha podido pagar su cuota, con dolorosas consecuencias para los bancos, entre ellos el HSBC”, dice. En agosto American Home Mortgage, que había negociado 59.000 millones en crédito, anunció el despido del 90% de su personal (7.400 personas) y declaró su quiebra dos días después. El 14 de septiembre el Banco de Inglaterra salva al privado Northern Rock, porque los ahorristas querían retirar en masa su dinero, y en octubre el UBS, el mayor banco suizo, anunció una depreciación de activos de 2.400 millones de euros. Y luego la debacle fue geométrica. Frente al Congreso, el plan inicial de Bush tenía tres carillas. Finalmente la propuesta del Tesoro fue de 451 páginas, por 700.000 millones, e insuficiente.

“El fin de este plan de rescate –escribió Michael Moore– es proteger la cantidad de riqueza obscena que se acumuló en el país en estos ocho años.” Moore propuso que el Congreso acuse criminalmente a Wall Street, que 400 americanos ricos pongan en marcha planes de austeridad personal, que un directivo de empresa no cobre 400 veces más que su empleado y que, si el gobierno les presta dinero, se lo cobre con intereses.

UNA OBVIEDAD Y UNA PARADOJA. El mundo tiene 6.000 millones de habitantes. Dos mil setecientos millones son pobres, 923 millones tienen hambre. De esos 923 millones, 300 millones son niños y 18.000 mueren cada día.

–Lejos de descender, la cantidad de hambrientos en el mundo actualmente está creciendo a un ritmo de cuatro millones por año –dice la presentación del Informe Anual de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

Reducir a la mitad la proporción de personas hambrientas para 2015 costaría 150.000 millones de dólares, la mitad de lo que le costó al gobierno de Bush salvar de la quiebra a las compañías Fannie Mae y Freddie Mac y a la aseguradora AIG.

Según la fundación española La Caixa, erradicar la pobreza del mundo costaría 10 veces menos que el plan de rescate financiero. Su director, Jaime Lanaspa, aseguró que “es mucho más rentable en términos humanos destinar esos fondos a combatir el hambre que a rescatar operaciones de entidades que no han sido suficientemente responsables, transparentes y probablemente legítimas en su trabajo”.

Una nota firmada el jueves pasado por nuestro redactor Rodolfo Palacios da cuenta de la paradoja: un pibe de 16 podría ser condenado hasta diez años de prisión por robar golosinas en un maxikiosco de Villa Urquiza: dos cajas de Tita, dos de Rhodesia, tres de Bon o Bon, una de alfajores Dulce Reina, tres bolsas de caramelos Arcor, cinco paquetes de galletitas Sonrisas, cinco de Merengadas, cinco de Mellizas y cinco de Diversión.

Fuente: CRITICAdigital.com
Autor: Jorge Lanata /Investigacion: J L / Luciana Geuna /Jesica Bossi

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viernes, 10 de octubre de 2008

Días grises, semana negra

La caída de Wall Street en los últimos cinco días supera a las de las semanas de los 'crash' de 1929 y 1987.

Cuando en 1929 Wall Street empezó a tambalearse, y los inversores intuyeron que una época tocaba su fin, salieron a la calle. Una grieta se abría en la Bolsa de Nueva York y por ella se escapó entre el 28 y el 29 de octubre el 23% del valor del Dow Jones, selectivo de referencia. En 1987 más que una grieta, estalló una tubería. Un sólo día, el oscuro 19 de octubre, un escape a presión del 22,61% en una sola jornada. En octubre de 2008 Wall Street se desangra. Es un goteo. El lunes un 3,5%, el martes algo más del 5%... Días grises que han desbordado el vaso y han dejado tras de sí la semana más negra de la historia de la Bolsa.

Siempre es en octubre. En 1929 y en 1987 reinaba una Bolsa crecida al calor del dinero más o menos fácil, de años de bonanza que habían dejado las cotizaciones en una cómoda meseta. Leyes cada vez más suaves. Controles más descontrolados. Alarmas que saltan justo cuando ya es demasiado tarde.

El 24 de octubre de 1929 pasó a la historia como el jueves negro, aunque en realidad la debacle llegó a la semana siguiente. Años veinte en Estados Unidos. Los fondos de inversiones empiezan a campar a sus anchas por el parqué y ricos y famosos pedían préstamos para invertir en Bolsa, avalados por las propias acciones que comprarían. En cinco años el Dow Jones pasa de los 50 puntos a los más de 300. Y llegó ese jueves (-2%). Al que siguieron un lunes (-13,47%) y un martes (-11,73%) verdaderamente negros. Y entonces un rebote, con dos días de bonanza. Saldo final: la semana negra terminó con una pérdida del 9,12%. La enfermedad se había extendido por los parqués del mundo.

Para que el Dow Jones se levantase del crash de 1929 hicieron falta 25 años. Al batacazo de la Bolsa le siguió una larga depresión económica que se instaló en el país, que pasó del pleno empleo a los 15 millones de parados.

En octubre de 1987 el Dow Jones había engordado. Casi 60 años después del día en el que algunos operadores saltaran por las ventanas, tenía 2.400 puntos. Y la pesadilla se concentró en sólo una jornada. El lunes 19 de octubre, un verdadero lunes negro, los inversores vieron cómo el selectivo de Estado Unidos perdía los 2.000 puntos. Y luego los 1.900 y los 1.800... Siete horas de cotización y un 22,6% menos de valor.

Esa ola llegó a España, pero la escasa eficacia del mercado disimuló la caída. Papel sin operaciones, figuraba en múltiples acciones. Aún así, el parqué madrileño no quedó ajeno La Bolsa de Madrid perdió el 5,73%, la mayor caída de su historia hasta el momento y continuó a la baja todo octubre. Según la crónica de este periódico, la situación de los mercados en todo el mundo obligó a España a "soportar un volumen de ventas casi imposible".

Al tortazo bursátil en Wall Street, de nuevo, le siguió un rebote. Un martes colorido (+5,88%) y un miércoles en tecnicolor (+10,15%). Balance final: una semana y un 13,17% menos. Y dos años para recuperarse.

En septiembre de este año, las Bolsas vivieron semanas volátiles. Unas bolsas sensibles, que suben y bajan a cada palabra, a cada medida. La debacle esta vez llega después de una crisis financiera mundial alimentada desde hace más de un año, a la que en España se suma el parón del ladrillo. En octubre, ni las palabras de los políticos ni las medidas millonarias de los Gobiernos calman el goteo que está secando los selectivos. Esta semana ha sido la más negra de su historia. El Dow Jones ha perdido un 18% de su valor. De 10.325 puntos a algo más de 8.500 en cinco días. Una semana sin freno y sin rebotes.

Fuente: El Pais.com
Autor: C. DELGADO - Madrid - 11/10/2008
Fotografia: Madre migrante, foto de Dorothea Lange, muestra a los desposeídos cosechadores de California, centrándose en Florence Owens Thompson, de 32 años, madre de 7 hijos, en Nipomo, California (marzo de 1936). Wikipedia.com

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¡Más Estado, por favor!

La única sorpresa del reciente debate electoral en Nashville fue la propuesta de John McCain de crear un plan especial de rescate de las hipotecas basura. Y la sorpresa fue mayor por tratarse de un proyecto en el que se utiliza el dinero del contribuyente para acudir en auxilio de aquellos que asumieron el riesgo -pura ley del mercado- de adquirir una propiedad aprovechando una ventajosa oferta de dinero.

¡Qué gran paradoja que el candidato republicano, que en ese mismo debate reconoció a Ronald Reagan como su héroe, ofrezca ahora el colchón del Estado para ganar votos! ¿Dónde queda la cultura de la responsabilidad individual? ¿Cómo se compagina una propuesta así con el principio reaganista de que el Estado no es la solución sino el problema?

Muchas cosas están cambiando en ese sentido como consecuencia de la crisis financiera en la que está sumergido el mundo, y muchas cosas más pueden cambiar si no se encuentra pronto una solución satisfactoria. Algunas de esas cosas afectan de lleno a las elecciones presidenciales en este país y al futuro que se perfila si, tal como hoy anticipan las encuestas, se produce la victoria de Barack Obama.

Obama fue protagonista en el debate del martes de otro momento muy significativo sobre estas transformaciones que se detectan en el subsuelo de esta campaña. El moderador preguntó a ambos candidatos si el seguro médico debía ser un privilegio, un derecho o una responsabilidad. McCain, que se veía ahí atrapado por la filosofía ultra liberal que domina aún el movimiento conservador estadounidense, balbuceó una respuesta vaga e incoherente. Obama contestó: "Creo que el seguro médico es un derecho de todos los norteamericanos".

Hasta hace poco tiempo, Obama no se hubiera atrevido a responder tan categóricamente sin correr el riesgo de ser acusado de socializar la medicina. Pero hoy ese riesgo es menor, incluso en un país como éste, que lleva el odio al Estado escrito en su ADN. Hoy este país parece recibir con naturalidad la noticia de que el Tesoro puede comprar participaciones en los grandes bancos y tomar el control de Wall Street. Siempre hay radicales que creen ver el comunismo a la vuelta de la esquina. Pero los más parecen aceptar de buen grado la actuación del Gobierno cuando ven el cheque de sus pensiones privadas reducirse drásticamente.

Es posible que se trate de un movimiento de fondo. Obama no estaría, probablemente, encabezando las encuestas con tanta amplitud si el país no estuviera saliendo de la era de la liquidación del Estado para entrar en la era del Estado compasivo.

Los conservadores nunca han tenido objeción en que el Gobierno interviniese de lleno en los asuntos de la moral personal. Tampoco pusieron gran resistencia después del 11-S a la intromisión en la libertad individual en nombre de la seguridad nacional. Pero constituye todavía un anatema para el sector ideológico que ha dominado la vida política en los últimos 40 años la participación del Estado en la dirección de la economía.

Esa ideología y ese conservadurismo pueden estar en retirada. Precisamente después de la Gran Depresión, Estados Unidos asistió a un giro de varias décadas de republicanismo hacia un predominio demócrata que, con puntuales excepciones, se extendió hasta finales de los años sesenta. Vietnam y el clima de desorden provocado por la lucha por los derechos civiles y los movimientos contraculturales de la época devolvieron el predominio a un conservadurismo que fue creciendo y haciéndose más radical con cada nueva victoria presidencial (seis de las últimas nueve). Quizá ésta es la hora de una nueva época. Quizá el eslogan del cambio, tan hueco habitualmente, signifique algo esta vez.


Fuente: El País.com
Autor: ANTONIO CAÑO, corresponsal en Washington. Cobertura "La carrera hacia la Casa Blanca". Elecciones EE.UU 2008

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lunes, 6 de octubre de 2008

LA CRISIS DE WALL STREET PARA PRINCIPIANTES. Respuesta para niños sobre el colapso que impacta al mundo

Procurado explicar esta crisis que esta golpeando la economía mundial no es una tarea facil. Me imagino que muchisimos tampoco la entienden. Recorde haber leido un articulo en el diario de Jorge Lanata, Critica Digital, del lunes 29 de setiembre ultimo, titulado "LA CRISIS MUNDIAL PARA PRINCIPIANTES. Respuesta para chicos sobre el colapso en Wall Street que impacta al planeta".

¿Qué es un crack? ¿Y un salvataje? ¿Qué pasó en 1929? ¿Qué pasa ahora? ¿Terminó el capitalismo? ¿el dolar importa menos? ¿afecta a mi familia? Hallan respuestas con la ayuda del economista Martín Krause*. El cual explica muy didácticamente esta crisis mundial donde, la caída de los bancos norteamericanos son los protagonistas. Como asi tambien la terminologia que los medios de comunicacion usan pero que pocos entienden. Es un excelente articulo, con un tono muy rioplatense, que seguramente van a disfrutar. Tato

Las bolsas en el mundo, hoy al cierre. Infograma de Clarin.com

“Papá, ¿se acaba el capitalismo? ¿Qué son los salvatajes?¿Esta crisis es como la del 29?” Martín Krause es doctor en Administración y un día, en el colegio de su hijo, explicó cómo era una jornada laboral en la vida de un economista. Los chicos dedujeron que su profesión consistía en leer los diarios y tomar café y ahí fue cuando decidió escribir el libro "La economía explicada a mis hijos". Como si fuéramos niños de escuela, entonces, ahora responde una serie de preguntas básicas acerca de la debacle financiera de la que todos hablan y muy pocos comprenden. Respuestas claras para entender el colapso bancario norteamericano que sacude al mundo.

–¿Cómo empezó la crisis?

–Podríamos explicarlo así: hay un chico de quince años que es más popular en el colegio si les
presta a sus amigos los juegos de la Playstation. Entonces cuantos más jueguitos preste, mejor queda. Así que primero les presta a los amigos que son confiables. Pero en la medida que sigue extendiendo la cantidad de juegos prestados, termina prestándoles a otros que no lo son tanto. Y además, no sólo presta jueguitos propios sino del hermano y de otros amigos. Entonces viene el hermano y dice: “Che, devolveme los jueguitos”. Pero él no los tiene y sabe que no se los van a devolver. Así que está en problemas, como le pasó a Lehman Brothers, por ejemplo, y los demás bancos que cayeron.

–¿Y quiénes son estos amigos
poco confiables?
–Son las llamadas “hipotecas subprime”. Mientras está bajísima la tasa de interés, los bancos
se preguntan ¿y ahora a quiénes les prestamos, si ya les prestamos a todos? Entonces les empiezan a prestar a las clases medias o bajas. Pero cuando la tasa de interés sube, y por lo tanto los pagos que hay que hacer de esas hipotecas se vuelven más caros, esta gente ya no puede pagar.

–¿Y qué pasa cuando la gente
deja de pagar?
–Se complica porque esas hipotecas, y otras, fueron metidas adentro de un gran paquete y vendidas en forma de bonos. Es decir: un banco presta plata y mientras la presta se dice: “Yo tengo todos estos créditos que en realidad son dinero que voy a cobrar en el futuro, por qué mejor no me lo saco de encima, se lo vendo a alguien que quiera tener este paquete y no necesite cobrar la plata ya y yo me hago de efectivo para seguir prestando más plata”. ¿Cómo lo hago? Meto muchas hipotecas adentro de un paquete y se lo vendo a otras instituciones. El problema es que después se hace difícil saber cuál de esos bonos tiene las hipotecas que no van a ser pagadas. Entonces se empieza a armar una gran desconfianza.

–¿La desconfianza genera la crisis?
–Sucede que uno se empieza a preguntar: ¿En qué paquete están las hipotecas subprime? Como no sé, empiezo a desconfiar de todos los paquetitos, entonces empiezan a venirse abajo los bonos y explota la crisis. A un adolescente grandecito podríamos explicarle que la crisis es la resaca del sábado a la noche: lo que estás sintiendo hoy es lo que te chupaste anoche en el boliche. Tomaste de más y entonces tenés este efecto.

–¿Y el chico es el que tiene la culpa por haber tomado de más? Es decir, ¿el banco que prestó de
más es culpable?
–No necesariamente, porque el chico no sólo presta jueguitos que no son de él, sino que además el padre le está copiando los jueguitos en la computadora y lo alienta a que siga prestando. “¿Ah, trajiste un jueguito original?”, pregunta el padre. “Vení que yo te hago cinco copias así sos el mejor compañero”.


–¿Y el padre quién vendría a ser?

–El gobierno de los Estados Unidos y la Reserva Federal: lo que se está viendo ahora es el
efecto de una política monetaria expansiva que tuvo lugar hace cuatro o cinco años. Esto quiere decir que durante este tiempo era muy barato para las personas pedir un crédito, ¿por qué? Porque la Reserva Federal bajaba la tasa de interés y había muchos billetes dando vuelta. Ahí es cuando lo bancos se preguntan qué hacemos con toda esta plata y empiezan a prestarla a lo loco.

–¿En la crisis del 29 pasó lo mismo?
–La crisis es la misma y es algo que en la Economía nosotros llamamos el ciclo económico: la Reserva Federal baja la tasa de interés para salir de la recesión anterior. Ahí la economía se recupera y se empieza a prestar plata otra vez –es decir, el chico vuelve a prestarles los jueguitos a todos– y así se arma la base de la próxima crisis porque empieza a haber inflación, empieza a haber presiones, la Reserva Federal se asusta y dice muchachos, tenemos que subir la tasa. Cuando sube la tasa, crac, los que deben plata no pueden pagar. Es como una montaña rusa que sube y baja.

–¿Podría tener las mismas consecuencias?
–La crisis del 29 pasó después de una década de fiesta y jolgorio en la que se emitían dólares
de manera descontrolada porque se había empezado a abandonar el patrón oro. Antes sólo se podían hacer billetes que tuvieran su mismo valor guardado en oro en una bóveda. Eso se dejó a un lado después de la Primera Guerra Mundial porque los gobiernos querían tener flexibilidad para emitir dinero. Entonces cuando sucedió el crac se contrajo la moneda rápidamente, se hizo un aterrizaje forzoso y se estrelló la economía. Esta vez no va a suceder eso: los bancos dicen: “Bueno, se me fue la mano, pero no voy a contraer, voy a tirar más dinero”. Y ahí aparecen los salvatajes.

–¿Qué es un salvataje?

–Los gobiernos pueden salvar de dos formas. Una es: en vez de gastar en armas, en educación o
en salud, ahora les da plata a estas empresas y bancos para que no quiebren. Pero están los que dicen: el problema es la gente que no puede pagar la cuota de su hipoteca. Entonces la otra propuesta es que el gobierno se quede con esas hipotecas y vea después cómo hace para cobrarles. Para eso serían los 700 mil millones que se discuten en el Congreso.

–¿Por qué los bancos no pueden quebrar como cualquier otro negocio sin causar tanto lío?

–Porque están montados en un sistema que tiene dos tipos de riesgos: el almacenero sólo
tiene un riesgo comercial, que es dejar quebrar porque vende poco. Pero si cierra, no se van a venir abajo todos los almacenes. En cambio el sistema bancario sí arrastra todo porque la plata que figura en las cuentas corrientes o en los plazos fijos no coincide con la que realmente tienen los bancos, porque los bancos la prestan y todos forman parte de mismo sistema. En términos más estrictos: se está invirtiendo mucho más de lo que se ahorra.

–¿Y por qué la crisis se globaliza?

–Tiene que ver con esos paquetes en los que se meten las hipotecas y que se venden como bonos. Por ejemplo el Northern Rock, de Inglaterra, cayó porque tenía bonos de hipotecas norteamericanas.


–¿Cómo afecta a la Argentina?
–Dentro de todo la Argentina lamentablemente ha estado muy aislada del mundo, y por eso ahora tal vez eso nos ahorra un poco de problemas. Nos podría pegar si la crisis esta desata
una recesión global y eso hace caer los precios de los commodities, que son esos productos que tienen un precio internacional y que se manejan en grandes volúmenes y sin marcas, como la soja, el petróleo y los cereales.

–¿Podría bajar la demanda de soja?

–Sucede lo siguiente: China hace unos 20 años decidió olvidarse del socialismo y se volvió
más capitalista que Estados Unidos y empezó a crecer y crecer. Entonces los chinos ahora comen más. Y con que cada uno de los mil millones coma un kilito más de soja, por ejemplo, la demanda se vuelve fenomenal. Lo mismo pasa con India. Pero esos países crecen mucho porque exportan a los Estados Unidos y a Europa, y si Estados Unidos y Europa caen en una recesión por la crisis y empiezan a comprarles menos, China e India van a producir menos y, por lo tanto, van a tener menos plata para comprarnos soja. Ahí los precios de los commodities bajarían y nos veríamos afectados.

–¿Es el fin del capitalismo como dicen algunos?
–Imposible, porque desde que cayó el muro de Berlín no hay sistema alternativo. Por ahora es
una crisis que se mantiene dentro de las políticas monetarias y del sistema bancario, y no es algo que haya llegado a la economía productiva: las fábricas siguen produciendo y eso es lo central de la economía. Pero hay un gran problema de este sistema monetario internacional que hay que conversar y resolver: el hecho de que todo el mundo esté sujeto al ir y venir de la moneda norteamericana, del dólar.



Glosario.
Política monetaria. Es la estrategia de un gobierno en todo lo referente al valor de su moneda. Es llevada a cabo por el Banco Central.
Sistema monetario. Estructura monetaria, sistema legalmente establecido de la circulación monetaria en un país.
Hipoteca subprime. Son las hipotecas de mala calidad, entregadas por bancos a deudores con capacidad de pago dudosa.
Salvataje. Es el intento del gobierno de Bush para que no quiebren más entidades financieras y así recuperar la confianza en el mercado.
Bonos. Títulos de deuda, que pueden ser emitidos por un gobierno o una empresa privada.
Reserva Federal (Fed). Así se denomina al banco central de los Estados Unidos. (Recomendamos leer una antigua entrada EL FED Y LAS TASAS DE INTERES: ¿de qué se trata?)


*Martín Krause es doctor en Administración. Dicta clases en la Facultad de Derecho de la UBA, en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas y en la Universidad Francisco Marroquín, de Guatemala. Realizó trabajos de consultoría para el BID y la OEA. Publicó los libros Proyecto para una sociedad abierta (1993), Democracia directa (1997), En defensa de los más necesitados (1998) y El cuento de la economía (2001).

Fuente: CriticaDigital.com (PDF)

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POPULISMO en los Estados Unidos

Análisis de Jorge Castro para Perfil.com

Esta semana se agudizó la crisis financiera en Estados Unidos, mientras se profundizaba la revuelta populista en la Cámara de Representantes, arrastrada por el rechazo masivo de la opinión pública al plan de salvataje financiero presentado por el gobierno del presidente George W. Bush. El plan de salvataje tenía tres páginas cuando fue lanzado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke. Tras ser aprobado el miércoles por el Senado (74 a 25) tiene más de 400 páginas.

Esta semana se agudizó la crisis financiera en Estados Unidos, mientras se profundizaba la revuelta populista en la Cámara de Representantes, arrastrada por el rechazo masivo de la opinión pública al plan de salvataje financiero presentado por el gobierno del presidente George W. Bush. El plan de salvataje tenía tres páginas cuando fue lanzado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke. Tras ser aprobado el miércoles por el Senado (74 a 25) tiene más de 400 páginas.

La diferencia responde a satisfacer el rechazo de la opinión pública (el 90% de los norteamericanos “desconfía” de Wall Street; era sólo el 50% en 2000). También el de “vestir” el paquete de rescate con un aumento de la garantía de depósitos, que pasan de US$ 100 mil a US$ 250 mil, y un recorte de impuestos de US$ 150 billones, destinado sobre todo a contener al segmento conservador republicano de la revuelta populista.

Un tercio de los ciudadanos no paga impuestos federales, y casi el 40% de los ingresos tributarios de la Unión los abona el 1% de los contribuyentes que están en el pico de la pirámide. Mientras son 13 millones los norteamericanos que dejaron de pagar el impuesto federal sobre los ingresos (income tax) desde 2000, el porcentaje del PBI que cobra Washington es igual al promedio de los últimos 40 años (17,9% vs. 18,3%).

En los EE.UU. está siempre pendiente una revuelta populista, que suele irrumpir en momentos de crisis política. Es la rebelión del ciudadano común contra los grandes poderes, que está inscripta en el núcleo de la cultura cívica estadounidense. En ella el poder político se constituyó desde abajo, y tuvo un contenido inmediatamente democrático. Lo advirtió Domingo Faustino Sarmiento en 1847: “La democracia local norteamericana es una cosa loca, anárquica, pero llena de vida”.

La crisis financiera se agravó cuando los bancos dejaron de prestarse entre sí, y se volcaron a los títulos del Tesoro. Se produjo una crisis de confianza en gran escala, de carácter global. Ben S. Bernanke identificó en 1983 la causa fundamental de la depresión de la década del 30 en lo que denominó “desaparición del capital informacional”: los conocimientos acumulados por los funcionarios de los bancos que desaparecieron entre 1930 y 1932 (más de 4.200). Ese conocimiento es el que hacía prestar, según el cliente fuera confiable o no. Entonces el crédito desapareció y la economía entró en colapso (el consumo y la inversión cayeron más del 80% en 1932).

Es lo que sucede ahora, tras la caída de Bear Stearns y la toma de AIG por la Reserva Federal: los bancos no saben cuál es la verdadera situación patrimonial de las otras entidades financieras.
La importancia del plan de salvataje no es por eso económica, sino política: se trata de restablecer la confianza, disminuyendo la percepción de riesgo. Los US$ 700 billones previstos por el plan son menos de las cincuentava parte del mercado financiero norteamericano (US$ 52 trillones en 2007), y no alcanzan al 6% del PBI.

Sobre la base de esta caracterización de la crisis, la Reserva Federal actúa ahora como prestamista de primera instancia. Cumple en este momento el papel que los bancos asumen en tiempos normales: inyectar liquidez día a día en el sistema financiero. El año que terminó en junio de 2008 mostró que la economía de EE.UU. había crecido el 2,1% (de junio de 2007 a junio de 2008), y que el incremento del producto ha sido del 3,1%, si se excluye la industria de la construcción y el negocio inmobiliario. Mientras tanto, la crisis financiera cumplió un año desde que se inició la actual fase de agudización (agosto de 2007).

El nivel de actividad económica de EE.UU., cuando experimenta la mayor crisis financiera desde el 30, es arrastrado por los cambios estructurales de los últimos veinte años, y la contracción financiera no logra revertirlos. Esos cambios estructurales se revelan, ante todo, en el extraordinario aumento de la productividad, que en los primeros seis meses de 2008 ha aumentado el 3,3% anual, por encima del producto.

Esta semana, Warren Buffett invirtió US$ 3 billones en General Electric (GE), la principal empresa industrial de EE.UU. y también la mayor entidad financiera no bancaria; hace diez días compró US$ 5 billones en acciones de Goldman Sachs. Ni GE ni Goldman Sachs requieren capitales, pero sí un aporte de confianza. Warren Buffett –álter ego de Bill Gates– apuesta a la fuerza de la economía norteamericana y a la resolución de la crisis financiera. Buffett es hasta ahora el inversionista más exitoso de la historia de EE.UU.

Fuente: Perfil.com
Autor: Jorge Castro. Abogado argentino. Prestigioso analista internacional y politólogo. Es el presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico y fue Secretario de Planeamiento Estratégico de la Presidencia de la Nación entre 1998 y 1999. Hasta fines de 1997 fue Director Adjunto de El Cronista Comercial y columnista de La Nueva Provincia de Bahía Blanca. Anteriormente fue Jefe de la Sección Política Internacional del Diario Tiempo Argentino. Actualmente es columnista de Perfil.

Desde hace más de veinte años es Profesor en diversas universidades, entre otras la Universidad Nacional de Buenos Aires, Universidad del Salvador, Escuela de Defensa Nacional, Escuela Superior de Guerra, Instituto del Servicio Exterior de la Nación, Facultad Latinoamericana de Estudios Sociales (FLACSO), Escuela Nacional de Inteligencia, y en la Escuela de Guerra Naval.



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