OPERACIÓN REDIMENSIONAMIENTO / OJO ADVENTISTA.
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jueves, 19 de marzo de 2009

En crisis: las ideologías. Por Lluís Bassets

Basta ya de vacilaciones. La ecuación funciona perfectamente y no hay que darle más vueltas: la crisis de la izquierda es a la caída del Muro de Berlín (20 años ya) lo que la crisis de la derecha es a la caída de Lehman Brothers, y a lo que te rondaré morena que todavía no hemos visto. Lo dice incluso una de las sagradas biblias del capitalismo globalizado como el Financial Times, que acaba de abrir una rúbrica llena de interrogantes sobre el futuro del capitalismo. Martin Wolf se estrena con un soberbio análisis en el que reseña lo que escribió en 2007 (19 de junio): el nuevo capitalismo no había todavía pasado sus pruebas. “El examen ha llegado: suspenso. La era de la liberalización financiera ha terminado. A diferencia de los años 30, no existe ninguna alternativa creíble a la economía de mercado y los hábitos de la cooperación internacional son profundos”.

En Europa somos capaces de andar siempre con el paso cambiado. La izquierda es tan conservadora y la derecha tan rara como para que una vez más seamos incapaces de sintonizar con la otra orilla (lo intenta Brown, aunque de capa caída). La tentación populista es fuerte, como revelan el sarkozysmo y todavía más el berlusconismo. Quizás la más fuerte, siguiendo un lejano reflejo de la Gran Recesión del siglo pasado. Donde las cosas están en orden, en cambio, es en Estados Unidos: los republicanos se sienten como rebaño sin pastor (un 68 por ciento confiesa que no tienen líder); su propio Gobierno tuvo la oportunidad de liquidar lo que quedaba de sus recetas ideológicas y lo hizo (tiene razón Obama: la primera gran intervención ’socialista’ fue obra de Bush, con el objetivo no alcanzado de salvar la banca financiera; ¿de qué se van a quejar ahora?); y la única alternativa a los planes de impulsar una nueva economía verde y tecnológica la ofrece el radiofonista Rush Limbaugh, el Federico de las grandes praderas: rechazo total a la subida de los impuestos, rechazo tajante a la intervención del Estado.

Quienes lo tienen muy claro son nuestros amigos de Beijing. Sus ahorros siguen afluyendo hacia Estados Unidos vía bonos federales, con resultados interesantes para Obama: tiene líquido para emprender sus numerosos proyectos de cambio de modelo económico y no se le cae por los suelos la cotización del dólar. No es extraño que los chinos reivindiquen sus habilidades e incluso su ideología frente al desprestigiado liberalismo capitalista y su democracia representativa. La división de poderes o la alternancia les parecen cosas extrañas y perjudiciales para su exitosa fórmula de pluralismo dirigido por el Partido Comunista (también entre nosotros hay alérgicos a lo primero, en Madrid, y a lo segundo, en Bilbao; pero en ningún caso con tanto descaro ni sobre todo con resultados tan eficaces a la hora de poner en práctica las propias ideas).

Fuente: "De Alfiler al Elefante" - ElPaís.com
Autor: Lluís Bassets es periodista. Director adjunto de EL PAÍS. Se ocupa de las páginas y artículos de Opinión.

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martes, 3 de febrero de 2009

La magnitud del desconcierto, Davos 09. Por Lluís Bassets

Recomiendo leer todas las entradas de Lluís Bassets sobre Davos 09 /Foro Económico Mundial / World Economic Forum.

En Davos se ha visto este año la magnitud del desconcierto. Estamos ante una crisis que alcanza a todo el planeta, encoge la economía global y presiona hacia el proteccionismo y la desglobalización. Pero ha costado mucho llegar a reconocerla. La Agenda Global para 2009, preparada por más de un millar de expertos, ha recurrido a la imagen de los pájaros utilizados por los mineros antes de entrar en el pozo para describir lo que ha sucedido en 2008, el año de los tres canarios, que son el precio de los alimentos, el incremento y volatilidad del precio del petróleo y la crisis financiera. Hace un año, en esta misma reunión, todavía no había salido de la mina el cuerpecillo de ninguno de los pajarillos y eran muy pocos los economistas capaces de preverlo.

Ahora lo que preocupa es conocer cómo encontrar la salida, prever la fecha y localizar los escollos que puedan retrasarla. Y lo más interesante es observar cómo empiezan a imaginar unos y otros el paisaje que aparecerá cuando salgamos del túnel, aquel capitalismo reformado que demandaba con impaciencia el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Los conceptos de crisis y de recesión son pobres para describir lo que en realidad enfrentamos, según se desprende de la opinión de los expertos: estamos ante un momento de cambio de modelo económico y social, e incluso de mutación de valores. Los más osados sueñan en una nueva era, de la que saldremos todos, países, Gobiernos y ciudadanos, profundamente transformados.

Necesitamos instituciones globales, mejores que las actuales, que sirvan para prever las crisis y no para acudir a la cabecera del enfermo cuando se halla en muy mal estado. Con un reparto de las responsabilidades más adecuado a la realidad del mundo: el dominio occidental del planeta se ha terminado. La reunión del G-20 el 2 de abril en Londres debe emitir un mensaje muy contundente respecto a la voluntad política de los Gobiernos para poner en marcha esta nueva gobernanza económica global.

El capitalismo reformado debe ser verde y tecnológico. Hay que poner en marcha un mercado internacional de emisiones de CO2, algo que sólo se conseguirá si se implican los grandes contaminadores (China, India, Estados Unidos) y se fijan unos objetivos claros y verificables en cuanto a reducciones, cuestión que tendrá un momento especialmente decisivo el próximo diciembre, en la Cumbre del Clima en Copenhague. Las inversiones en tecnología serán cruciales para poner en marcha esta novísima economía ecológica. No hay que posponer este cambio hasta que haya pasado lo peor, porque entonces lo peor estará todavía por llegar.

Debemos conseguir que el mundo esté gobernado, con economías y monedas coordinadas, sin perder los beneficios de la globalización ni dejarlo varado en el nacionalismo económico y el proteccionismo. Hay que regresar a un juego con reglas, donde no sea posible cambiar de reglamento a mitad de la partida como han venido haciendo los más arriesgados y a veces inmorales. También a la jerarquía de valores más clásica: las finanzas son para financiar, no para convertirse en un fin en sí mismo. Los desequilibrios de riqueza, en constante aumento hasta esta crisis, además de injustos son peligrosos.

Merkel habla de una vía intermedia entre el capitalismo desregulado y los experimentos de socialismo de Estado. Es la vía alemana del canciller Ludwig Erhard, la economía social de mercado, en la que "el Estado es quien vigila el orden económico y social". Lo mismo ha dicho el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, que ha ofrecido a Estados Unidos el modelo europeo: "Nosotros tenemos un servicio de salud universal, un sistema de jubilaciones más generoso, un principio de gratuidad de la universidad y queremos conservarlo".

Son viejas ideas en odres nuevos, dirán algunos, pero no caen en saco vacío. La tradicional cena de los congresistas norteamericanos que acuden a Davos, celebrada este año en la euforia de la elección presidencial, ha sido todo un homenaje al Estado protector, el multilateralismo, el desarme, el sistema sanitario europeo, los impuestos sobre la gasolina y la ayuda al desarrollo. Todos reconocen que hay que someter a revisión el modelo americano de consumo desenfrenado, sobre todo en el capítulo energético.

El quiebro ideológico respecto a 2008 se ha percibido incluso en los temas de moda. La tecnología y la innovación han sido siempre la crema más exquisita de Davos, y la codicia del capitalismo financiero, más o menos confesada, el principal combustible. En esta edición la tecnología ha seguido teniendo una gran consideración, sobre todo con relación al medio ambiente, pero ya no se la concibe como la varita mágica salvadora, como había sucedido anteriormente. Y sin voluntad política ni valores no habrá buenas soluciones. Estos últimos han ocupado incluso debates enteros -uno de ellos presidido por Tony Blair- en los que no han faltado los líderes religiosos. Un teólogo norteamericano recordó el viernes los siete pecados sociales denunciados por Gandhi, que son anillo en el dedo de la actual recesión: política sin principios, comercio sin moral, riqueza sin trabajo, educación sin carácter, ciencia sin humanidad, placer sin consciencia, religión sin sacrificio. Y que, por supuesto, también impugnan la exhibición de riqueza y de poder que se puede ver en Davos.

Fuente: "De Alfiler al Elefante" - ElPaís.com
Autor: Lluís Bassets es periodista. Director adjunto de EL PAÍS. Se ocupa de las páginas y artículos de Opinión.

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lunes, 2 de febrero de 2009

Inseguridad cibernética. Por Joseph S. Nye

En agosto de 2008 las tropas rusas entraron en Georgia. Los observadores no están de acuerdo en quién disparó primero, pero hubo una dimensión a la que se prestó poca atención y que tendrá enormes repercusiones para el futuro. En las semanas anteriores al estallido, piratas informáticos atacaron las páginas web del Gobierno georgiano. Así que el enfrentamiento entre Rusia y Georgia es el primer conflicto armado que ha ido acompañado de una serie de ataques informáticos importantes.

Las amenazas cibernéticas son un ejemplo del aumento de la vulnerabilidad y la pérdida de control en las sociedades modernas. Los Gobiernos se han preocupado sobre todo por los ataques contra las infraestructuras informáticas de sus propias burocracias, pero existen puntos vulnerables en la sociedad mucho más allá de los ordenadores oficiales.

En una carta abierta dirigida al presidente de Estados Unidos en septiembre de 2007, varios profesionales norteamericanos del sector de la defensa cibernética advertían de que "las infraestructuras críticas de Estados Unidos, en concreto la energía eléctrica, las finanzas, las telecomunicaciones, la sanidad, los transportes, el agua, la defensa e Internet, son muy vulnerables a los ataques informáticos. Es necesario actuar de manera rápida y decidida para evitar una catástrofe nacional".

Algunas perspectivas, como la de un Pearl Harbor electrónico, parecen alarmistas, pero sirven para ilustrar el traspaso de poder desde los Gobiernos centrales a los individuos. En 1941 la poderosa marina japonesa usó numerosos recursos para causar daños a miles de kilómetros de distancia. Hoy, un solo pirata que emplee software malintencionado puede provocar el caos en lugares lejanos sin que le cueste mucho.

Además, la revolución de la información permite a los individuos cometer sabotajes a una velocidad y una escala sin precedentes. Se calcula que el llamado "virus del amor", lanzado en Filipinas en 2000, ha causado daños por valor de miles de millones de dólares. Y los terroristas también pueden explotar la nueva vulnerabilidad del ciberespacio para emprender una guerra asimétrica.

En 1998, cuando EE UU presentó una queja por siete direcciones de Internet de Moscú implicadas en el robo de secretos del Pentágono y la NASA, el Gobierno ruso respondió que los números de teléfono desde los que se habían originado los ataques no estaban en funcionamiento. EE UU no pudo saber si el Gobierno ruso había participado o no. Más recientemente, en 2007, se acusó al Gobierno chino de patrocinar miles de incidentes de piratería informática contra ordenadores del Gobierno federal alemán y sistemas de la defensa y el sector privado de EE UU. Pero era difícil probar el origen de los ataques, y el Pentágono tuvo que cerrar varios de sus sistemas informáticos. En 2007, cuando el Gobierno estonio quitó una estatua de la II Guerra Mundial que conmemoraba a los muertos soviéticos, los piratas se vengaron con un costoso ataque consistente en la denegación de servicios que obstruyó el acceso de Estonia a Internet. No hubo forma de demostrar si este ataque se produjo con la ayuda del Gobierno ruso, fue un movimiento espontáneo de respuesta nacionalista o ambas cosas a la vez.

En enero de 2008, George W. Bush firmó dos órdenes presidenciales que exigían el establecimiento de un plan exhaustivo de seguridad informática y pidió 6.000 millones de dólares en las partidas de 2009 con el fin de desarrollar un sistema para proteger la seguridad cibernética nacional. El presidente electo probablemente seguirá adelante con el plan. En su campaña, Obama exigió nuevas normas sobre la seguridad informática y la resistencia física de las infraestructuras críticas, y prometió nombrar a un asesor especializado que dependerá directamente de él y será responsable de desarrollar una política y de coordinar los esfuerzos de los organismos federales.

La tarea no será fácil, porque muchas de las infraestructuras en cuestión no están bajo control directo del Gobierno estadounidense. Además, Donald Kerr, subdirector nacional de Inteligencia, habló hace poco de lo que llamó "ataques contra la cadena de suministro", en los que los piratas no sólo roban información privada sino que insertan datos y programas erróneos en el hardware y el software de las redes de comunicación; unos caballos de Troya que pueden hacer que los sistemas se vengan abajo.

Los Gobiernos pueden confiar en la disuasión contra los ataques informáticos como pueden confiar en ella contra los ataques nucleares o con otro tipo de armas. Pero la disuasión necesita que la amenaza de respuesta sea creíble para el atacante. Y eso es mucho más difícil en un mundo en el que a los Gobiernos les resulta difícil saber de dónde proceden los ataques. Aunque unas leyes internacionales que definan con más claridad los ataques informáticos y la cooperación en materia de medidas preventivas pueden ayudar, es probable que ese tipo de soluciones, de control de armas, no sea suficiente. Tampoco bastarán las medidas defensivas, como construir firewalls electrónicos y crear redundancias en sistemas delicados. Dada la enorme cantidad de incertidumbres que entran en juego, las nuevas dimensiones informáticas de la seguridad deben ser una prioridad de todos los Gobiernos.


Fuente: ElPaís.com / © Project Syndicate, 2008.
Autor: Joseph S. Nye, Jr., decano de la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, fue presidente del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos y Secretario Adjunto de Defensa en el gobierno de Clinton. Autor de Soft Power: The Means to Success in World Politics.
Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia.

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viernes, 3 de octubre de 2008

¿Fin del liderazgo estadounidense? por John Gray

En un cambio de tanto alcance en sus consecuencias como la caída de la Unión Soviética, lo que está colapsando es todo un modelo de Estado y de economía. La consecuencia será que EE.UU. dependerá más de las nuevas potencias emergentes.

Es probable que tengamos la mirada puesta en los mercados que se derrumban, pero la conmoción que estamos experimentando es más que una crisis financiera, por grande que ésta sea.

Estamos ante un cambio geopolítico histórico, en el cual el equilibrio de poder en el mundo está siendo alterado de manera irrevocable. La era del liderazgo global estadounidense, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial, llegó a su fin.

Es algo visible en cómo a Estados Unidos se le ha ido el dominio de las manos en su propio patio trasero, con el presidente venezolano, Hugo Chávez, provocando y ridiculizando a la superpotencia con impunidad. Pero el revés para el estatus de Estados Unidos a nivel global es más sorprendente todavía.

Con la nacionalización de partes cruciales del sistema financiero, el credo del mercado libre estadounidense se autodestruyó mientras que los países que mantuvieron el control general de los mercados han sido reivindicados.

En un cambio de tanto alcance en sus consecuencias como la caída de la Unión Soviética, lo que colapsó es todo un modelo de Estado y de economía. Desde el final de la Guerra Fría, sucesivas administraciones estadounidenses sermonearon a otros países sobre la necesidad de tener finanzas sólidas. Indonesia, Tailandia, Argentina y varios estados africanos soportaron severos recortes en el gasto y profundas recesiones como precio por la ayuda del Fondo Monetario Internacional, que aplicaba la ortodoxia estadounidense.

China, sobre todo, era constantemente intimidada por la debilidad de su sistema bancario. Pero el éxito de China se ha basado en su desprecio constante por los consejos occidentales y no son los bancos chinos los que en este momento se van al tacho. Pese a exhortar permanentemente a otros países a adoptar su manera de hacer negocios, Estados Unidos siempre había tenido una política económica para sí mismo y otra para el resto del mundo.

Durante todos los años en que fustigó a los países que se apartaban de la prudencia fiscal, se endeudó a una escala colosal para financiar recortes fiscales y patrocinar compromisos militares desmesurados.

Ahora, con las finanzas federales críticamente dependientes de que continúen los grandes flujos de capital extranjero, los países que despreciaron el modelo estadounidense de capitalismo serán los que definirán el futuro económico de Estados Unidos. No es tan importante cuál de las versiones de salvataje de las instituciones financieras pergeñadas por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke será adoptada finalmente como qué significa el rescate para la posición de Estados Unidos en el mundo.

El sermón populista sobre los bancos codiciosos que se está ventilando a los gritos en el Congreso es una distracción de las verdaderas causas de la crisis. La condición desastrosa de los mercados financieros de Estados Unidos es consecuencia de los bancos estadounidenses que operan en un entorno donde vale todo que esos mismos legisladores estadounidenses crearon.

Es la clase política estadounidense, al adoptar la ideología peligrosamente simplista de la desregulación, la responsable de la confusión actual. En las actuales circunstancias, una expansión sin precedente del Estado es la única forma de prevenir una catástrofe del mercado. La consecuencia será, no obstante, que Estados Unidos dependerá más todavía de las nuevas potencias ascendentes.

El Estado federal está acumulando préstamos aún más grandes, lo cual puede hacer temer acertadamente a sus acreedores que nunca los pagará. Puede muy bien sentirse tentado de inflar esas deudas en una ola inflacionaria que dejaría a los inversores extranjeros con gravosas pérdidas.

En esas circunstancias, ¿los gobiernos de países que compran grandes cantidades de bonos estadounidenses, China, los Estados del Golfo y Rusia, por ejemplo, estarán dispuestos a seguir apoyando el rol del dólar como divisa de las reservas? ¿O estos países verán ahora una oportunidad de inclinar la balanza del poder económico más a su favor? Sea como sea, el control de los acontecimientos ya no está en manos estadounidenses.

El destino de los imperios a menudo es sellado por la interacción de la guerra y la deuda. Es lo que pasó con el Imperio Británico, cuyas finanzas se deterioraron desde la Primera Guerra Mundial en adelante, y con la Unión Soviética. La Guerra de Irak y la burbuja crediticia debilitaron fatalmente la primacía económica de Estados Unidos.

Continuará siendo la economía más grande del mundo durante un tiempo, pero las nuevas potencias ascendentes, una vez superada la crisis, se encargarán de comprar lo que quede intacto en el naufragio del sistema financiero estadounidense.

Está naciendo un nuevo mundo casi de manera inadvertida, en el que Estados Unidos es nada más que una de varias grandes potencias, enfrentando un futuro incierto que ya no puede definir.


Fuente: iEco - Clarín.com
Autor: John Gray. Catedrático de Pensamiento Europeo de la London School of Economics. Catedrático de Pensamiento Europeo de la London School of Economics, también ha sido profesor de las universidades de Essex y Oxford y profesor visitante en Harvard y Yale. Entre sus publicaciones destacan Contra el progreso y otras ilusiones (2006), Al Qaeda y lo que significa ser moderno (2004) y Perros de paja: reflexiones sobre los humanos y otros animales (2003).
Traducción: Cristina Sardo

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martes, 2 de septiembre de 2008

GOOGLE CHROME el nuevo navegador

  • Se ha desarrollado partiendo de diferentes proyectos de software libre y su existencia se ha dado a conocer por un despiste.
  • Los usuarios de Windows podrán descargar desde ahora una primera versión en pruebas del programa, que se llama 'Chrome'.
  • Google dice que es un navegador muy rápido y seguro. Permite navegar con un sistema de pestañas o no dejar rastro en el ordenador.

Desde la noche de este martes se puede descargar el nuevo navegador de Google con el que la compañía espera competir con Microsoft. Su nombre, 'Google Chrome'.

Representantes de Google confirmaron por la mañana los rumores que hablaban sobre la posibilidad de que el buscador lanzara un navegador de Internet. El programa está especialmente diseñado para manejar páginas complejas cargadas de archivos multimedia de forma rápida y eficiente, según la compañía. Tiene controles especiales para gestionar la privacidad y se lanzará en un primer momento sólo para Windows.

El buscador reveló por error el proyecto a un blog

Google se vio obligado a confirmar estas informaciones en su blog oficial después de que la empresa enviase por error a una página sobre el buscador, Google Blogoscoped, detalles sobre el proyecto, que lleva el nombre en clave de Google Chrome. En concreto, llegó al buzón de esta bitácora un comic que Google piensa utilizar como promoción de este software.

De momento, se ha puesto a disposición de los internautas que utilicen Windows una primera versión de pruebas del navegador. Más adelante llegarán versiones específicas para usuarios de sistemas Apple y Linux. Blogoscoped ha publicado varias capturas de pantalla del programa.


De incógnito por la red

Para crear Chrome, los ingenieros de Google han bebido de diversos proyectos de código abierto, desde el Webkit de Apple a Firefox de Mozilla. Chrome también llevará una licencia de código abierto, que permitirá a otros desarrolladores hacer mejoras y ayudar al crecimiento de Chrome.

Los mismos ingenieros señalan que el navegador de Google permitirá moverse por la red más rápidamente y de forma más segura. Incorpora un nuevo motor para cargar páginas con JavaScript, llamado V8. "Lo que necesitamos ahora no es sólo un navegador, sino una moderna plataforma para las páginas web y las aplicaciones, y eso es lo que nos proponemos construir", afirman el vicepresidente de producto en Google, Sindar Pichai, y el director de ingeniería, Linus Upson.

Chrome ofrece navegación por pestañas, las aplicaciones web pueden lanzarse de forma independiente en su propia ventana, y se permite navegar en un modo que Google ha llamado 'Incógnito', con la que nada de lo que hagas quedará registrado en tu navegador.

La nueva entrega del líder

El lanzamiento de Chrome coincide con la llegada a la Red de la última versión en pruebas del nuevo navegador de Microsoft, Internet Explorer 8. Se trata de la nueva versión del programa que sigue liderando el mercado, con una cuota que no baja del 75%.

Microsoft ha promocionado especialmente las nuevas caracterísiticas del programa que permiten al usuario controlar todos los aspectos que afectan a su privacidad durante la navegación. El director general de Internet Explorer en la compañía defiende que la gente elegirá este navegador por "cómo es capaz de poner a tu alcance los servicios que necesitas, cómo respeta sus decisiones sobre cómo quieren navegar y como les pone a los mandos de control sobre sus datos personales.

Fuente: 20 minutos.es

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miércoles, 20 de agosto de 2008

"HEMOS TRANSFORMADO EL CUERPO HUMANO EN UN NUEVO DIOS". Lo afirma el psicoanalista Eric Laurent

"Hoy lo que tenemos en común no es el lazo social ni el lazo político ni el religioso, sino nuestro cuerpo, nuestra biología. Hemos transformado el cuerpo humano en un nuevo dios: el cuerpo como última esperanza de definir el bien común. A mí me parece que esto es el prototipo de las falsas creencias", afirma el reconocido psicoanalista francés Eric Laurent.

Laurent, nacido en París en 1945 y uno de los más destacados discípulos de Jacques Lacan, critica el espíritu cientificista y mecanicista de esta época. "Ahora que no está más la garantía de Dios hay una garantía en el cuerpo. Este es, supuestamente, el fundamento de una ciencia de la felicidad. Gracias a las nuevas tecnologías, los neurólogos nos ofrecen imágenes en las que podemos ver el centro de la felicidad. Eso es muy fascinante. Sin embargo, las respuestas rápidas que ofrecen las neurociencias a los conflictos psíquicos son falsas", dijo Laurent, máximo responsable de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, durante una entrevista con LA NACION en su última visita a Buenos Aires.

"En nuestra sociedad existe la idea de que todo puede ser reducido al mundo técnico. Es un protocolo maquinista", sostuvo. Autor de numerosos libros (12 de los cuales han sido publicados en español), Laurent es profesor de posgrado en el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII, prestigiosa institución donde dictaron clases intelectuales como Michel Foucault, Gilles Deleuze, Alain Badiou y Lacan.

Amable y efusivo, Laurent opina que un ejemplo del espíritu mecanicista de la época se puede ver en la actuación de Estados Unidos en Irak: "Intentó constituir un Estado democrático, en un laboratorio. Pasó del modelo de laboratorio al país sin pensar en la gente. Esta concepción técnica del mundo no deja de producir catástrofes".

-Usted describe la civilización actual como individualismo de masa. Esta sociedad genera, según sus dichos, excesos y exclusión. ¿Qué respuestas tiene el psicoanálisis para los marginados del sistema?

-Los marginados son sujetos que están excluidos de la relación económica. Los cartoneros, por ejemplo, tratan con los restos que quedan del consumo: ellos mismos se encuentran reducidos a eso. Tratan con lo excluido y son excluidos. El objeto fundamental producido por nuestra civilización es la basura. Y estas personas son, de la misma manera, usadas y rechazadas. Lo que decimos frente a estos modos de expulsión es que los excluidos no lo están en el plano de la lengua. Hablan, son seres humanos, son seres parlantes.

-¿Cómo se los puede recuperar?

-Dándoles la palabra. A pesar de que no tienen poder adquisitivo, tienen el poder de encontrar una solución.

-Esta imposibilidad de acceder al consumo genera violencia. ¿Cree que esta sociedad es más violenta que las anteriores?

-No es que haya más violencia, sino más tecnología de la violencia. Se ha construido una sociedad de vigilancia generalizada; entonces, se genera más violencia, para superar esas defensas. Es una cuestión de tecnología. Nos rodea un mundo tecnológico donde la violencia se vuelve más eficaz en su carácter destructivo. Es una eficacia negativa, es pulsión de muerte, la parte maldita...

-Entre las víctimas de esta violencia, los más débiles son los niños. ¿Dónde quedan ubicados en este escenario?

-Los chicos pueden sentirse abandonados a sí mismos y a su propia violencia. Hay algo vinculado a la condición humana en esta violencia. El hombre es un animal violento. Los niños se sienten abandonados a la violencia que tienen en ellos. Antes se los mandaba a la guerra; ahora se los manda a las escuelas, pero esas escuelas tienen problemas de autoridad. Hay que encontrar nuevos modelos que ayuden a la juventud a atravesar la adolescencia. La culpa es nuestra, no de los niños. No hemos sabido inventar los rituales apropiados que puedan ayudar a un joven violento a encontrar salidas que no sean autodestructivas o destructivas para los demás.

-Por ejemplo

-En el siglo XIX, los ingleses, cuando tuvieron que pasar a la educación de masas, inventaron el deporte de masas, el fútbol. En ese sentido, deberíamos inventar el nuevo deporte del siglo XXI, un nuevo ritual que al mismo tiempo fuera una práctica del cuerpo y que permitiera la socialización.

-Uno de los refugios que parecían irreductibles eran las familias. ¿No lo son ya?

-Hoy tenemos familias recompuestas, monoparentales y de personas sueltas. Tenemos también las familias compuestas por parejas del mismo sexo. Son modos de mantener un deseo de familia. No se puede decir que la familia no es más un objeto de deseo: más bien es un objeto de deseo sobre formas múltiples, que no está regulado por la tradición.

-Y en esas familias, ¿qué lugar ocupa esta figura que siempre fue central para el psicoanálisis, el padre?

-Un cambio de esta época es la desautorización de las prohibiciones. Recuerdo el famoso eslogan de fines de los años 60: "prohibido prohibir". Hoy hay una desautorización de la autoridad, del modelo tradicional de la autoridad. La figura del padre fue trastrocada: hoy su función es cargarse de la culpa de prohibir. Esto lo vemos en la extensión de los trastornos de atención, en las adicciones. Lo que parece estar extendiéndose son las patologías de acciones, no las patologías derivadas de la prohibición.

-¿Cuáles son estas patologías de acciones?

-Vemos cada día más gente desaforada en los shoppings, gente que no puede parar de comprar. Si la felicidad es tener tanto como los demás, hay que endeudarse de manera excesiva para tener más, sin pensar, sin tener en cuenta las consecuencias.

-¿El psicoanálisis está en contra del uso de medicamentos para ciertas patologías?

-El psicoanálisis es un discurso que evoluciona. En el siglo XIX era una práctica que se ejercía en una civilización en la cual no existían los fármacos psiquiátricos. Pero ahora todo el mundo toma fármacos. Por enfermedad, por trastornos, de forma preventiva, por las dudas... Toma medicación que sirve de recreo.

-¿A qué le llama "recreo"?

-A la automedicación, la medicación consumida fuera de una indicación médica precisa. Se utilizan, por ejemplo, remedios que supuestamente están hechos para tratar la disfunción de la erección en el hombre y se los utiliza con la fantasía de mejorar las performances sexuales. Estamos en una civilización en la cual el uso de fármacos está muy presente. El psicoanálisis sólo constata que su discurso opera en una civilización que ha cambiado completamente.


Fuente: LANACION.com / entrevista de Virginia Arce para LA NACION (con la colaboración de Cecilia Diwan) Foto: Fabián Marelli

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jueves, 17 de julio de 2008

TURISMO DE SALUD. El futuro traerá medicina sin fronteras

Leyendo la columna del prestigioso y laureado periodista Andrés Oppenheimer en el Miami Herald, me encontre con la columna titulada "El futuro traerá medicina sin fronteras" creo que les va a ser de gran utilidad y conocer algo más sobre la crisis del sistema de salud norteamericano y la tendencia en ascenso de buscar servicios de salud ( mas baratos) en el extranjero.

Desde hace varios años, hemos venido diciendo en esta columna que una de las grandes oportunidades económicas para México --y Latinoamérica en general-- será convertirse en un centro de servicios de salud para millones de estadounidenses que no pueden pagar los servicios hospitalarios de su país, o que simplemente buscan una atención médica más personalizada

Poco me imaginaba que, accidentalmente, yo mismo estaría tres semanas hospitalizado en Ciudad de México el mes pasado, y me tocaría experimentar en carne propia el sistema médico de un país extranjero.

Antes de contarles mi experiencia, señalemos que el turismo de salud de estadounidenses a Latinoamérica, India, Singapur y otros países está creciendo a un ritmo de casi 20 por ciento anual, según distintas estimaciones.

Alrededor de 180,000 estadounidenses viajan a otros países cada año para que se les practiquen procedimientos médicos como reemplazos de rodilla, operaciones de cadera, chequeos regulares o cirugías dentales, según Josef Woodman, autor de Pacientes sin fronteras. Además, otros 400,000 estadounidenses viajan al exterior anualmente para ''terapias alternativas'' --como cursos de meditación en India-- lo que eleva la cifra a un total de 580,000.

Milika Bookman, autora de Turismo médico en los países en desarrollo estima que un país pequeño como Costa Rica está atrayendo, por sí sólo, unos 150,000 turistas de salud por año.

Las razones de este éxodo de pacientes estadounidenses son simples: alrededor de 45 millones de estadounidenses carecen de seguro de salud, y otros 30 millones tienen seguros de salud con insuficiente cobertura. Asimismo, muchos de quienes tienen seguro médico van al exterior para someterse a cirugías cosméticas que no están cubiertas por sus seguros en Estados Unidos.

Los números hablan por sí mismos: un bypass coronario --incluyendo la cirugía y la internación en una habitación privada --cuesta un promedio de $100,000 en EEUU, $27,000 en México y $24,000 en Costa Rica, según las estimaciones de Pacientes sin fronteras. Un reemplazo de cadera cuesta un promedio de $45,000 en EEUU, $11,000 en México y $9,700 en Costa Rica. Un lifting facial cuesta un promedio de $13,200 en EEUU, $3,100 en Costa Rica y $8,550 en México.

Y la tendencia al turismo médico seguirá creciendo: en las próximas tres décadas, habrá alrededor de 100 millones de estadounidenses --los baby boomers-- que alcanzarán edad de retiro. Muchos de ellos no podrán pagar los servicios médicos en Estados Unidos. Y tal como ocurre en Europa, donde los jubilados alemanes, británicos y suecos se mudan a España durante varios meses al año, en busca de atención médica personalizada y un costo de vida más barato, cada vez más retirados estadounidenses se mudarán a comunidades del norte de México, Costa Rica y otros países latinoaméricanos.

¿Pero están estos países preparados para ofrecer servicios médicos del primer mundo? A juzgar por mi reciente experiencia en Ciudad de México, la respuesta es un inequívoco sí, con algunas salvedades obvias.

El 9 de junio, mientras cenaba en un restaurante con dos altos funcionarios académicos mexicanos, repentinamente me descompuse, traté infructuosamente de vomitar, y en el esfuerzo me desgarré el esófago. Es una rara afección médica, conocida como el síndrome de Boerhaave, con un alto riesgo de muerte.

Para mi gran fortuna, los dos funcionarios que me acompañaban no sólo llamarón una ambulancia, sino que hablaron con un alto funcionario de la cadena de hospitales Angeles, y con el presidente de la Universidad Autónoma de México, el Dr. José Narro, que es un prestigioso médico. Cuando la ambulancia llegó al hospital Angeles Mocel, ya habían reunido a un equipo de médicos de primer nivel. El Dr. Jorge Salas, el neumonólogo que dirigía el equipo, descartó un ataque cardíaco y llamó al cirujano toráxico Patricio Santillán para que me operaran de inmediato, y me quitaran más de dos litros de líquido gástrico que tenía en el pecho.

Luego de una operación de seis horas, pasé dos semanas en terapia intensiva y otra semana en una habitación individual hasta que me dieron de alta el 28 de junio, cuando ya podía caminar y todos los análisis daban bien. Los médicos me dicen que dentro de pocas semanas estaré como nuevo.

Durante toda esta odisea, los médicos y enfermeras mexicanos no podrían haber sido más profesionales, ni atentos. Desde el primer día, los médicos me dieron sus teléfonos celulares, pidiéndome que no vacilara en llamarlos si necesitaba preguntarles cualquier cosa. Cuando me visitaban en la habitación, el equipo médico --que incluía al cardiólogo Mario Vélez y al internista Paul Frenk-- pasaba más de una hora explicándome los altos y bajos del proceso de recuperación.

Las enfermeras no podrían haber sido más amables. Me llamaban por mi nombre --en lugar del impersonal ''mi amor'' que tanto usan las enfermeras en Estados Unidos, en algunos casos porque no se toman el trabajo de aprender el nombre de sus pacientes-- me alentaban a que caminara por los corredores del hospital para hacer ejercicio y con frecuencia me ayudaban a distraerme contándome sus vidas o conversando sobre las noticias del día.

Mi habitación individual tenía cuatro veces el tamaño de una habitación de hospital promedio en Estados Unidos, con un TV de plasma y conexión a internet.

''No me sorprende nada de lo que me cuentas'', me dijo Woodman, autor de Pacientes sin fronteras. "En los casi 100 hospitales que visité el año pasado en Taiwan, Corea, India, Costa Rica, México y otros países, los pacientes estadounidenses me dijeron que la calidad del tratamiento era superior a la que habían experimentado en EEUU''.

Cuando volví a Miami y me hicieron exámenes en el Hospital de la Universidad de Miami, el veredicto de los médicos fue unánime: los médicos mexicanos habían hecho un trabajo excelente. De hecho, la pronta detección del problema y la rapidez de la operación me habían salvado la vida. Y la cuenta final del hospital de México había sido de $42,000 --una fracción de los más de $170,000 que hubiera costado en EEUU.

Por supuesto, esta historia tiene sus salvedades: obviamente, recibí un trato especial. Mi columna del Miami Herald se publica en más de una docena de periódicos mexicanos, mi programa de TV Oppenheimer Presenta se emite por la televisión mexicana, y varios de mis libros han sido bestsellers en México. Y el hecho de que el presidente de la cadena Angeles, Olegario Vázquez Adir, el presidente de la UNAM, el doctor Narro, y el regente de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, inquirieran a diario por mi estado de salud obviamente ayudaron a que me dieran una atención especial.

La otra salvedad es que, así como hay hospitales buenos en México u otros países de la región, también los hay malísimos. A uno le puede tocar uno malo, y no vivir para contar el cuento.

Según los expertos en turismo de salud, antes de elegir un hospital extranjero, hay que consultar la lista de hospitales acreditados por la Comisión Conjunta Internacional (JCI), el organismo regulador estadounidense que certifica hospitales extranjeros que cumplen con los estándares norteamericanos. Ya hay varios hospitales brasileños y mexicanos en esa lista.

Los hospitales estadounidenses, para no quedarse fuera de juego, ya están sumándose al negocio del turismo médico. Recientemente se inauguró un hospital Johns Hopkins en Panamá, donde algunos médicos graduados en EEUU realizan operaciones por una fracción de su costo en Estados Unidos. El Instituto Internacional de Medicina de la Universidad de Miami está estudiando invertir en un hospital en Cartagena, Colombia, y asociarse con hospitales en la República Dominicana y en Bahamas.

Los extranjeros seguirán viniendo a los hospitales de Estados Unidos para procedimientos médicos de alta complejidad que no están disponibles en sus países, ni lo estarán por muchos años. Pero, para operaciones rutinarias, la tendencia será hacia otros países con costos más razonables.

''El turismo de salud nos está haciendo considerar seriamente la posibilidad de asociarnos con hospitales en el extranjero'', me señaló Eduardo de Marchena, el decano de Medicina Internacional de la Universidad de Miami.

Mi opinión: si los médicos y enfermeras mexicanos ofrecen a sus pacientes una fracción de la atención que me dieron a mí, brindan un servicio mucho más personalizado del que se puede encontrar en la mayoría de los hospitales de Estados Unidos. Una buena atención médica con calidez personal será un gran atractivo para millones de turistas de salud norteamericanos, y le podría dar --como ocurre en España-- un gran impulso a las economías latinoamericanas.

Si desea saber mas sobre las dificultades para acceder a los seguros de salud, sus altos costos y demás topicos relacionados a este tema: recomiendo mirar el documental "Sicko" (es el título en inglés) de Michael Moore estrenado el 29 de junio de 2007. La película ofrece su particular enfoque del sistema de salud de Estados Unidos de América, poniendo énfasis en la crítica a las grandes compañías de servicios de salud estadounidenses.

Fuente: ElNuevoHerald.com

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miércoles, 23 de enero de 2008

ALIMENTO DE ANIMALES CLONADOS

EEUU concluye que los alimentos procedentes de animales clonados son seguros y elabora una consulta para conocer la opinión de los consumidores.


La polémica que rodea el tema de la clonación animal con fines alimentarios vuelve a resurgir después de que autoridades sanitarias de dos importantes gobiernos, el estadounidense y el británico, hayan replanteado nuevas situaciones. En EEUU, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en sus siglas inglesas) acaba de concluir, tras cuatro años de investigaciones, que la carne y la leche derivadas de animales clonados son tan seguras para la alimentación humana como los animales alimentados de forma convencional. En el Reino Unido, la Agencia de las Normas Alimentarias (FSA) trabaja para proteger al consumidor tras barajar la posibilidad de que los «alimentos de laboratorio» puedan entrar en la cadena alimentaria.

Todo empezaba en febrero de 1997, con la confirmación del nacimiento de la oveja Dolly, el primer mamífero obtenido mediante la clonación por transferencia nuclear que moría seis años después. Desde entonces han sido numerosos los estudios e investigaciones que se han llevado a cabo con la intención de demostrar que los alimentos procedentes de animales clonados cumplen con todas las garantías de calidad y seguridad que exige cualquiera de las normas destinadas a proteger al consumidor. En EEUU acaban de darse por finalizados los estudios en este campo, que ha tutelado la FDA, y que sí da el visto bueno a su comercialización para el consumo. Con estas conclusiones se abre una nueva puerta a la controversia que, además de valorar cuestiones de seguridad, también plantean razones éticas.

En la UE el debate también se ha hecho patente entre las autoridades sanitarias que discuten ahora nuevas negociaciones para la gestión de este tipo de productos. En concreto, la FSA británica ha pedido al grupo encargado de analizar los nuevos alimentos que busque asesoramiento jurídico para enmarcar el comercio productos procedentes de «fotocopias» animales. Pese a todo, Gwyn Jones, jefe de la Unión Nacional de Ganaderos del Reino Unido, asegura que «no hay razón por la que exista riesgo de que le leche procedente de un animal clonado constituya un riesgo». Ello no excluye que deban evaluarse tanto las ventajas como los riesgos que puedan derivarse de su consumo, asegura el experto.

De nuevo el debate

El 60% de los estadounidenses no consumiría alimentos procedentes de animales clonados La posible comercialización de alimentos procedentes de animales clonados ha abierto de nuevo dos frentes de opinión. Después de que un informe de 800 páginas elaborado por la Academia Nacional de Ciencias estadounidense por encargo de la FDA haya concluído, igual que lo hiciera en 2002, que este tipo de productos son seguros. Tras cinco años de estudios, la Academia Nacional de Ciencias estadounidense ya concluyó en los mismos términos una investigación propia en 2002 y que abre la puerta a la comercialización. Los científicos estadounidenses aseguran contar con «el aval de la ciencia» para afirmar que la carne o la leche de las vacas ya clonadas en algunas granjas de EEUU son «seguras», reconoce Stephen Sundlof, jefe veterinario de la Agencia de Alimentos y Medicamentos del país.

La moratoria de comercialización de estos productos se mantiene hasta abril de 2007. Mientras, está previsto que este mes de enero se presenten nuevos informes que apoyen la decisión de la FDA, como el que prepara el Centro de Investigación Animal del Departamento de Agricultura (DEFRA) sobre 400 animales, más de la mitad crías de clones. Según el estudio, sólo se detectaron anomalías en uno de ellos tras analizar 14.000 características.

En la UE se han tomado la noticia de «forma cautelosa». Pese a que desde Bruselas reconocen que existe cierta «voluntad en que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria evalúe la seguridad de estos productos», Philip Tod, portavoz de la Comisión Europea, asegura que no existe «una necesidad inminente» para ello, y que se continuarán con las investigaciones destinadas a supervisar los progresos que se hacen en este campo. Para ello tienen previsto contar con lo que piensan los consumidores, que podrían «no estar preparados» para aceptar este tipo de productos. En EEUU, una encuesta del Consejo Internacional de Información Alimentaria refleja que un 60% de los consumidores no compraría un alimento procedente de animales clonados

Un requerimiento particular

La Federación de Consumidores para la Seguridad Alimentaria de EEUU es una de las principales oponentes a este tipo de productos. Junto con otras asociaciones acaban de iniciar una laboriosa tarea para exigir la máxima garantía a los consumidores. Piden, por un lado, que en caso de que este año se introduzcan en el mercado productos de clones lo haga con una condición, y es que lleven un etiquetado específico que permita a los consumidores escoger. Hasta ahora se han clonado en EEUU unas 500 vacas y unos 200 cerdos, que se destinarán en un principio a la cría, por lo que, según indica la FDA, los alimentos procederán de descendientes nacidos por reproducción sexual y no de los clones.


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jueves, 27 de diciembre de 2007

EL HOMBRE CULTO DEL MAÑANA por Marcos Winocur*

El diario La República (Uruguay) publicó este articulo el 29 de junio de 2005. Buscando unas notas lo "tropecé" con el y me parece importante volverlo a leer. Marcos Winocur es un escritor "argenmex", como el define su nacionalidad. Nació en la Argentina, escapo a México en los tiempos de la dictadura militar y ahí se ha quedado a vivir. Tato

El hombre culto del mañana será analfabeto. No sabrá leer ni escribir. Y tampoco lo necesitará. Gobierno de imagen y sonido, estamos ya pisando la era audiovisual, es decir, de los puros imagen y sonido. La palabra ha de conservarse como expresión oral, la escrita caducará.

No más leyendas en pantalla. Y todo será pantalla. Adiós a los libros, los periódicos y los cuadernos escolares tradicionales. Tal cual hemos despedido a las tablas de multiplicar, que debían aprenderse de memoria. Llegó la calculadora y barrió con ellas, pues bien: llegó la computadora y está ocupando nuevos y nuevos espacios, aunque el viejo Gutenberg se resiste. Es cierto, cada día se imprime más ¡y se lee menos! No voy a hablar de las horas pasadas ante la tele y juegos electrónicos, o bien viendo películas en el hogar, en relación con las horas de lectura. Simple y simbólicamente, me remito a los grafitti de los chavos en las paredes. Conservan un lejano recuerdo de la escritura, a partir de cuya línea estética, no de significado, los graffiti se improvisan. Y bien, la escritura, para los chavos, va camino de ser... un dibujo.

Habrá libros, periódicos y cuadernos escolares. Pero serán sonoros, grabaciones, audio. Sí, señor, lo digo y lo sostengo. Ya no se leerán, no, se escucharán. La vista servirá para la imagen, el oído para la palabra. Claro, hoy existen diversos tipos de ciberlibros, pero no se engañen: son una especie de despedida, ya pisando la era de imagen y sonido. El libro se conservará, y con él la palabra impresa, como archivo cifrado en lenguas muertas.

El hombre culto del mañana... pero, bien visto, tampoco lo habrá, sólo especialistas analfabetas que colonizarán el espacio exterior, fabricarán vida, nunca enfermarán y jugarán simultáneas de ajedrez en la sala de esparcimientos de la biblio... digo, de la audioteca. ¿Será un progreso o un círculo que se cierra? Ambas cosas: de las sociedades ágrafas venimos, a las sociedades ágrafas vamos.

"Hay gente que no podría vivir en un mundo sin pájaros, yo no podría vivir en un mundo sin libros"; son palabras del escritor Jorge Luis Borges, y dicen del lugar más que privilegiado de la letra impresa entre nosotros. Y dentro de ella, el libro, objeto de amor y de culto, confundido con sus contenidos, con lo que transmite y guarda en sus páginas: libro igual a ciencia, cultura, arte, letras, loisir; en una palabra, igual a conocimiento. Así fue por siglos y, en rigor, por milenios, lo escrito a mano y más tarde lo impreso mediante caracteres fijos y luego móviles, la imprenta. Precisamente, la escritura, su aparición en la historia, es uno de los hechos tomados para fijar el comienzo de las civilizaciones, hace de esto varios milenios. Fue parte de una revolución, una de las mayores que conoció el hombre.

Y como todo en este mundo, ha tocado fin, nosotros somos los testigos y los actores del cambio; de nuestras manos salen las tecnologías. Y bien, desacralizado, queda al desnudo la estricta funcionalidad del libro: instrumento de comunicación y archivo, memoria de los pueblos y de los individuos, fábrica de esos seres mitológicos que son los escritores. Todo eso hoy toca fin, ni modo. Un instrumento, una herramienta que puede ser sustituida por otra más funcional y menos gravosa para los bosques. A partir de hoy entra en vías de resolución aquel temible dilema: libro versus árbol. Seres cultos y ecológicos, amábamos a los dos pero ellos no se dejaban compartir: eran enemigos, tal vez en adelante no lo sean.

El mundo puede existir sin libros, piensan hoy los chavos contradiciendo al adusto escritor argentino, a quien, por lo demás, no conocen ni de oídas. Y agregan: "no podríamos vivir en un mundo sin tele, sin música, sin Internet, sin manejo virtual, lúdico y emocionante de juegos electrónicos, sin excluir una moto bien real, claro."

¿A poco no?

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